«Debemos consolidar un Oviedo progresista frente a los vientos que vienen de la derecha»

OVIEDO

El alcalde de Oviedo Wenceslao López
El alcalde de Oviedo Wenceslao López

Wenceslao López, candidato del PSOE a la alcaldía, aspira a conseguir los apoyos suficientes para que su partido sea la base de un gobierno estable

23 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Wenceslao López se presenta a la reelección con la satisfacción del deber cumplido. El candidato del PSOE considera que, a pesar de las dificultades que se encontraron, la calidad de vida de los ovetenses ha mejorado desde la llegada del tripartito -Somos, PSOE e IU- al ayuntamiento, y aporta informes para defender su tesis. A pesar de ello, considera que hace falta otra legislatura para consolidar el giro progresista en la capital de Asturias. Por ello, aspira a sumar una mayoría suficiente que les permita ser la base para formar un gobierno lo más estable posible y evitar así el «ruido» que, en ciertos casos, generan las discrepancias entre los socios de gobierno.

-Hace ya cuatro años de su llegada al ayuntamiento. ¿Cómo se lo encontraron?

- Han sido cuatro años muy intensos. Hacía 24 años que aquí gobernaba la derecha y en tanto tiempo se asienta a nivel de calle y a nivel interno una forma de actuar. Eso supone una necesidad de cambiar esa forma de entender lo público en cuanto a que en Oviedo el problema es que desde el primer eslabón de la cadena, que es cobrar los impuestos, hasta el último, el cementerio, todo estaba y está en gran parte en manos privadas. Eso es un condicionante enorme. Cambiar eso y todo lo que se ha deshecho del ayuntamiento requiere mucho tiempo y además requiere un marco legal que lo permita. Eso en estos momentos no existe. Nosotros defendemos un proyecto municipalista, pero el marco legal no lo permite. No es suficiente la voluntad política. Aquí no disponemos ni de recursos humanos suficientes, y ese es uno de los grandes problemas.

No solo se destruyó lo público, privatizándolo, sino que además fue una época de grandes proyectos fastuosos y con poca utilidad pública. Se dedicó el dinero a gastarlo en cemento y aquí tenemos muchos ejemplos. Parece inconcebible que se hayan hecho tantas barbaridades.

-¿Qué valoración hace de la legislatura?

-Recibimos ese contexto, pero además, hay cosas que no hay que olvidar. Al mismo tiempo que se destruyó externamente, también lo hicieron internamente. En 1992 llega la derecha y 24 años después lo deja con el 20% menos de empleo municipal. Lo grave de cuando se destruye no solo es el empleo, también el conocimiento, el saber hacer las cosas. En consecuencia, para recuperar ese capital humano no solo hace falta una ley, sino años para que adquieran el conocimiento.

Con todo eso ha habido que tratar de prestar los mejores servicios. Devolver los impuestos en forma de obras y servicios para mejorar la calidad de vida. Un esfuerzo importante, con el agravante del impacto negativo de esos proyectos, como el Calatrava o Villa Magdalena. Eso ha llevado mucho dinero pero también mucho tiempo.

-Si tuviera que destacar alguna de las medidas que han tomado en estos cuatro años, ¿cuál sería?

-Hemos orientado la actividad municipal hacia dos frentes. En primer lugar, en un contexto de crisis, con familias que lo están pasando muy mal, tratamos de amortiguar la situación con acciones sociales: becas, comedores, libros, personas mayores, pobreza energética… hemos actuado en múltiples frentes, haciendo un esfuerzo importante en gasto público. A veces es gente que no eres consciente de la situación que está atravesando. Un dato. En Oviedo, en los últimos años, el incremento de personas que acuden a la cocina económica se incrementa un 10% al año. Ese pone en evidencia una situación que a nivel de calle parece invisible pero que está ahí.

Al mismo tiempo hemos actuado en el mantenimiento, con un mínimo nivel de calidad, de servicios clave. Las aceras, las calzadas, las calles, el agua, la limpieza… servicios básicos en los que ha habido un incremento en la actividad municipal de casi un 40%. Un ejemplo es la Plaza de la Catedral, llena de grandes manchas de hormigón y desperfectos. Llevaba años abandonada y se ha recuperado. El número de cuadrillas ha pasado de tres a cinco que están reparando aceras y calles todos los días. Lo mismo ocurre con la limpieza. El centro estaba limpio pero los barrios no, nosotros hemos destinado más recursos para que los barrios tengan el mismo nivel de limpieza. Esto mismo lo hemos hecho con las actividades culturales. Descentralizar la actividad cultural y acercarla a los barrios.

«No somos conscientes de lo que tenemos y tienen que venir de fuera a decírnoslo»

-¿Es Oviedo ahora una ciudad mejor que hace cuatro años?

-Sí, por supuesto. Mejor sobre todo a nivel de calidad de vida. Eso no es hacer grandes obras, como el Calatrava, donde la relación coste-utilidad es muy deficiente. Se trata de las pequeñas cosas, que en tu acera no haya baldosas en las que tropieces. Que tengas las calles con un nivel de asfalto aceptable, que los parques estén cuidados… eso da calidad de vida. A pesar de las críticas de la derecha, que es inevitable, hay datos que son objetivos. Estadísticas que ponen de relevancia que han venido de fuera a decirnos que Oviedo es de las mejores de Europa a nivel de limpieza y seguridad. No somos conscientes de lo que tenemos y tienen que venir de fuera a decírnoslo. Las cosas se hacen mejor que antes.

«He hecho todo lo posible por no frustrar el anhelo de la ciudadanía de Oviedo, que quiso una ciudad progresista»

-¿Con qué objetivos se presenta a las próximas municipales?

-El tiempo ha pasado vertiginosamente. Son cuatro años que han pasado casi en un suspiro y a la vuelta de la esquina está un momento importante. Nos van a examinar y a darnos una puntuación dentro de dos meses. El esfuerzo ha sido ingente. Hemos aprovechado el tiempo, trabajado de forma intensa, devuelto una gestión honesta, porque lo público es sagrado. Somos ejemplo de una gestión honesta y decente y, en la medida de lo posible en cuanto a recursos, eficaz. La falta de personal lastra la gestión, hay que presionar para que cambie la legislación. Estoy satisfecho porque he hecho todo lo posible por no frustrar el anhelo de la ciudadanía de Oviedo que quiso una ciudad progresista. He conseguido mantener el modelo progresista esos cuatro años. En ese sentido, ahora parece fácil pero cuando fui elegido alcalde pocos esperaban que aguantásemos más de un mes. Lo hemos conseguido. Es cierto que ha habido discrepancias, pero eso es inevitable.

-¿Cuál sería un buen resultado?

- Es importante que tengamos un resultado que nos dé una mayoría suficiente para retener un gobierno lo más estable posible. Un número que garantice esa forma de gobernar. A mí me gusta la diversidad, es buena, el debate enriquece, pero no debe entorpecer. Cuando se superan ciertos límites entonces se puede entorpecer la eficiencia y el debate ya no es bueno. Se transforma en ruido y eso creo dificultades.

-Las listas de su candidatura han generado polémica porque, aunque se sabía, no se ha respetado la opinión de los afiliados. ¿Cómo se explica eso?

- La decisión de partido a nivel de congresos estaba cristalina. El partido decidió, no digo que yo estuviera de acuerdo, pero cuando el partido lo acuerda se asume, te guste más o menos. El partido decidió una forma de crear listas a nivel municipal y dentro de esa forma dijo «ustedes pueden votar a nivel de afiliados pero eso es un referente, una indicación a la hora de conformar las listas. No es una obligación». Unas listas en el ámbito municipal son diferentes a las demás porque de ahí puede derivarse un equipo de gobierno, en los demás casos no. Ese matiz es muy importante. Esas listas deben facilitar, en mi caso, que pueda configurar fácilmente un equipo de gobierno que me permita gestionar las diferentes áreas y ahí entra el componente de capacidad de gestión, conocimiento y experiencia de los que integran la lista. En ese sentido creo que es un acierto. Los afiliados votan y después llega el candidato, interpreta esa votación, trata de cumplir esos deseos sin contradecir la capacidad de gestión del futuro equipo de gobierno. Eso es lo que he hecho.

-Después de lo que ha pasado con esas votaciones internas, ¿cree que son necesarios cambios en la AMSO?

-No, no. Hay unos compañeros que se proponen en la lista. Unos se movieron más que otros para conseguir apoyos, y eso influye. Otros, como sabían que no era vinculante, le dieron menos importancia. A eso no hay que darle mayor trascendencia.

«Somos la única candidatura a nivel municipal que ha sido capaz de dialogar con otras fuerzas políticas para integrarlas en la candidatura»

-El tiempo de las mayorías absolutas ha llegado su fin.

-Eso lo tengo claro. Hace ocho años que lo dije. Estamos en un nuevo ciclo y estamos viendo que cada día surgen nuevos grupos políticos. El ejemplo es Oviedo, con cuatro partidos en la derecha y en la izquierda mínimo tres. En el próximo mandato puede haber hasta siete partidos en el ayuntamiento, por eso hay que ser capaz de dialogar y entenderse con los que se parezcan más. Lo primero es transformar los votos en capacidad de gobernar. Hay que transformar esos votos y ahí espero que estemos en una posición predominante que sea la fuerza base para crear gobierno. Si hace cuatro años era bueno para Oviedo el que hubiese un cambio, en estos momentos que se consolide este gobierno progresista es más importante, sobre todo por los vientos que vienen de la derecha.

Además, somos la única candidatura a nivel municipal que ha sido capaz de dialogar con otras fuerzas políticas para integrarlas en la candidatura. En este caso, con Equo, una que tiene un simbolismo, el verde de Asturias, y que además su objetivo es cambiar las cosas sin preocupación de estar en el poder. Llegamos a un acuerdo para hacer cosas juntos. Es importante cuando en la derecha hay confrontación y negación al diálogo. Es una forma muy diferente de hacer política.

«El PSOE es una fuerza que está en el centro de la izquierda, capaz de dialogar sin crear crispaciones»

-¿Repetiría un pacto con sus actuales socios de gobierno?

-Primero que la ciudadanía nos examine, que vote. Luego interpretaremos esos deseos en la formación de un equipo de gobierno. Hay que ser respetuosos y no tomar decisiones a priori. Tratar de interpretar esos deseos. Hace cuatro años lo hicimos correctamente. Habrá que ver qué pasa ahora. Hemos demostrado que el PSOE es una fuerza que está en el centro de la izquierda, capaz de llegar a acuerdos y dialogar de forma estable y sin crear crispaciones.

-En los últimos meses ha habido discrepancias importantes…

-Hay discrepancias que buscan demasiado el ruido. Eso son intentos de perturbar la relación, y eso no es buena política. Soy consciente de que ahora al final hay ruido. He avisado hace unos meses que sería así al aproximarse las elecciones y de aquí a mayo habrá más. Algunos piensan que la forma de competir es haciendo ruido. Yo creo que se compite con razones, con argumentos, con proyectos. Trataré de que ese ruido no perturbe el mensaje de sosiego, de decencia. Espero que la ciudadanía entienda lo que se ha hecho, lo valore en su justo término y permita que podamos continuar cambiando el ayuntamiento a uno más abierto, más igualitario, porque creo que queda recorrido.

-¿En algún momento se ha planteado romper el pacto de gobierno?

-Hay momentos en los que uno se plantea la decisión. Ha habido momentos en los que ha sido difícil pero soy consciente de que en general son provocaciones que pretenden eso, llevar la situación a una tensión máxima. Eso a veces se alimenta desde la derecha o algún otro grupo. Pero ha primado el deseo de la mayoría de ovetenses que con su voto manifestaron que querían un gobierno progresista y yo no podía frustrar ese deseo. Eso sería negar el voto que ha habido. Mi obligación es seguir buscando que eso no ocurra. Hasta hace un mes la relación ha sido bastante estable. En el último trimestre surgen las provocaciones más insolentes, que evidentemente están movidas por la ansiedad y nerviosismo electoral. No estoy justificándolo. Las elecciones los ponen nerviosos, les generan ansiedad y se comportan de forma inadecuada cuando se pertenece al mismo equipo de gobierno. Pero yo no puedo acallar a quien quiere hablar en exceso.

«Espero que la gente progresista salga de casa y vote. Si lo hacen, no nos van a llevar por delante»

-De cara a mayo, ¿quién son sus principales rivales?  

- En este momento, hay muchas amenazas de futuro político. Con la intransigencia creciente, con la cerrazón de grupos que parece inconcebible que nieguen el diálogo, como Ciudadanos. Cuando se niega eso, se niega la democracia y la política. Espero que la gente progresista salga de casa y vote. Si lo hacen, no nos van a llevar por delante. No podemos consentir que lleven por delante la democracia que hemos construido durante décadas. Hay que ir a votar y después no arrepentirse de no haberlo hecho.

«A la política se viene porque amas lo público, aunque algunos vienen a hacer negocio o dar negocios»

-A Canteli lo conoce de su época en el Centro Asturiano. Él dice que no es un político, que es un gestor. ¿Qué opina de él?

- No se puede estar en política sin ser político. Quien lo haga está fuera de juego. Que a estas alturas de la política alguien diga que no es político y esté encabezando una candidatura… hay cosas que son inexplicables. Soy consciente de que la política es la profesión más degradada y fíjate la paradoja, esa es una de las razones por las que estoy yo aquí. Porque hace falta regenerar la política. En ese sentido, puedo aportar algo. Me dediqué a la política cuando ya estaba jubilado. Cuando llega el tiempo del ocio decido dedicar mi tiempo a los demás. En 1982 fui elegido diputado y como no quise renunciar a mi profesión, presenté una renuncia ante el juzgado.

Reconozco que a la política se viene porque amas lo público, aunque algunos vienen a hacer negocio o dar negocios. Eso es lo malo. Lo importante es que haya políticos que sean honestos y amen lo público. Si otra gente quiere estar en política la democracia y la libertad tienen esa virtud.

- ¿Dará tiempo a cerrar el tema de La Vega antes de las elecciones?

- Reconozco que es muy difícil. Es un objetivo muy complejo porque lleva trámites, informes… es una operación de gran envergadura sujeta a las máximas garantías legales y técnicas. Los plazos son muy complicados. El protocolo está firmado ya, es el primer paso. En la del gas está anunciado pero no está firmado. Estoy trabajando en el convenio para la concesión demanial del claustro y la capilla. Estamos avanzando, pero es complicado a nivel legal. Hay que poner a dos administraciones, una enorme, de acuerdo con sus maquinarias y trabajamos en eso y en la valoración de La Vega. Soy consciente de que el tiempo nos puede llevar por delante pero me gustaría que como es un proyecto tan importante, y no tengo el 100% de garantías de que siga siendo el próximo alcalde la ciudad, quiero dejar el proyecto lo más encarrilado posible para que nadie puede entorpecerlo ni retrasarlo. Es un proyecto muy urgente para Oviedo.

-La Fábrica de Gas parece que está más cerca. ¿Qué puede hacerse en esos terrenos?

-Hay que hacer un plan especial. Es un espacio muy colmatado de edificaciones con unas características específicas. Requiere un plan especial que determine lo que hay que mantener y en base a eso ver los usos. Creo que deberían ser dos. Culturales, tratar de lanzar el Oviedo Redondo, que no sea un lugar de envejecimiento y de crear vida al margen del ocio nocturno. Además, dada su ubicación, si hay espacio, se puede instalar algún servicio municipal.

«No soy proclive a la Fundación Gustavo Bueno, pero tengo la obligación de no trasgredir la legalidad»

-¿Tiene garantizada la Fundación Gustavo Bueno su permanencia en el palacete del Sanatorio Miñor?

-Me gustaría poder disponer del Sanatorio Miñor como patrimonio municipal. Pero tenemos un problema, que hay un acuerdo del ayuntamiento, del pleno. Según los informes que he pedido a la asesoría del ayuntamiento, legalmente no se les puede coger y expulsar. Entraríamos en un conflicto judicial, con pocas probabilidades de éxito. Ahí está el expediente. Es verdad que nunca de llego a firmar, pero hay un acuerdo de cesión de 50 años y los usos para los cuales no se hizo convenio se conveniaron y se subvencionaron para dar dinero a la Fundación. Hay documentos que están ahí. Hace tres años revisé este asunto. Se da la paradoja que tiene que decir esto alguien que es el máximo responsable del PSOE, que fue quien demandó a la Fundación por recibir subvenciones que se consideraba que no correspondían. Hemos estado en pleitos hasta hace dos meses con la Fundación y además, al final, por dificultades a nivel de procedimiento, hemos perdido. Yo no soy proclive a la Fundación, pero tengo la obligación de no transgredir la legalidad. No estoy aquí para crear problemas sino para resolverlos.