Ana es, lo primero de todo, integridad. Mi hermana pequeña es una de las personas más ecuánime que conozco, siempre lo ha sido. Valora todos los lados del cubo para buscar el más equilibrado. Quizás por eso estudió Derecho y ejerció la abogacía hasta que entró en política hace 4 años.

Ana es también una persona fiel a sus ideas y convicciones, leal con su familia y amigos, con las personas que quiere y que le importan... Pero no solo en el ámbito privado. Por eso destacaría su gran generosidad: lo demostró cuando cedió la Alcaldía a otra fuerza política en busca de un bien mayor. A los que la conocemos quizás no nos sorprendió tanto el gesto. Muy implicada con la sociedad, ella siempre está buscando cómo ayudar a los demás. Es lo que le ha llevado a entrar en política, ese deseo irrefrenable de ayudar a cambiar las cosas. Admiro su capacidad de trabajo, su fortaleza y su valentía para estar en un mundo a veces tan hostil como es la política.

Ana es también una mujer feminista volcada en la igualdad, algo que nuestros padres nos inculcaron desde pequeños a los tres hermanos. La misma educación que reciben sus niñas, mis queridas sobrinas. Quizás es lo que peor lleve Ana de este cambio en su vida. El servicio a los demás inevitablemente le quita tiempo de estar con los suyos, pero aunque sea tarde y llegue muy cansada a casa, pone todo su empeño en echar una mano con los deberes o la preparación de ese examen. Por eso está tan orgullosa del último sobresaliente de la pequeña.

Mi hermana es una voraz lectora. Cuando era niña y nuestros padres nos llamaban para cenar, ella siempre venía leyendo. No soltaba el libro. Divertida, creativa... todavía me acuerdo cuando era pequeña y decía que quería vivir en el país de los helados y viajar en barco. En el baúl de las anécdotas guardo con especial cariño los «pastelitos Ana». Siempre le gustó la cocina, y aprovechaba cuando nuestros padres salían a cenar para meterse en la cocina, mezclar todo tipo de ingredientes y cocinar pasteles. Aún recuerdo aquel olor a azúcar quemada... A esa edad nunca llegaría a imaginar que optaría a la Alcaldía de su ciudad.

Mi hermana Ana es una persona abierta, que vive la realidad, se adapta a lo que viene y crece. Son cualidades que ya aportan y pueden aportar mucho más a nuestra ciudad.

* Patricia Taboada Coma es hermana Ana Taboada, candidata de Somos a la alcaldía de Oviedo

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Una voraz lectora que soñaba con viajar en barco y acabó siendo vicealcaldesa