Un histórico de la confitería ovetense cambia de nombre por un conflicto del registro

Un negocio madrileño tiene registrada la marca  y exigía al establecimiento asturiano el pago de una cantidad tan elevada que han preferido cambiar su denominación comercial

Confitería «La Mallor» en Oviedo
Confitería «La Mallor» en Oviedo

Oviedo

Son los mismos dulces, se elaboran con la misma receta y se venden en el mismo sitio. La marca, sin embargo, ha tenido que modificarse. Un conflicto de registro ha obligado a los dueños de la confitería ovetense «La Mallorquina», que lleva funcionando en la ciudad desde 1929, a recortar su nombre. Los clientes que en los últimos días se han acercado al negocio, de este modo, han visto sorprendidos un cambio en la rotulación que indica el cambio de denominación del local, que ha encogido para quedarse en «La Mallor».

Un recorte que se ha extendido también al resto de soportes en los que habitualmente se coloca el nombre comercial de este tipo de establecimientos, como las bolsas en las que se entregan los pasteles, sus cajas o la carta de productos de la cafetería y la confitería. «Hay una pastelería en Madrid que tiene registrado el nombre comercial «La Malloquina», explica Javier Álvarez, que gestiona un negocio que antes llevaron sus padres y sus abuelos. Mientras toma café en su local de Milicias Nacionales, señala que la nueva rotulación, a la que da la espalda la conocida estatua de Woody Allen, provoca expectación e incita a los clientes a preguntar por el cambio de nombre.

Javier Álvarez les comenta que en toda España hay muchas confiterías que a lo largo de los años han ido adoptando la denominación comercial «La Mallorquina», muy extendida en el sector. A todas ellas, la de Madrid, dueña del nombre y fundada a finales del siglo XIX, cede el uso del nombre a cambio del pago de un canon anual. Una cuota que desde Oviedo ha dejado de pagarse.

«Nos han multiplicado el precio», cuenta el gerente, que prefiere no desvelar la cantidad y se ha decantado por asumir el coste de cambiar rotulación, embalajes y cartelería y venderse como «La Mallor». Un cambio que no va más allá de un recorte de letras y que no tiene mayor trascendencia en el negocio, sus productos y el flujo de visitantes. «A mí y a mis padres no nos importa porque en su día el negocio ya tuvo otro nombre y a los clientes tampoco les preocupa», resalta Javier Álvarez que, además del local de Milicias Nacionales tiene otro en la calle Emilio Alarcos, cerca de las Facultades del Milán.

Indica que el idilio del establecimiento con la ciudad ya arrancó en la calle Pelayo con el nombre de su abuelo y su padre: «Confitería y pastelería Federico Álvarez». Y se muestra convencido que el cambio al tercer nombre de la historia de la confitería no tendrá consecuencias para un negocio con una larga trayectoria y muy conocido en la ciudad. Además, de puertas hacia adentro y en internet todo sigue igual.

«Nuestra razón social sigue siendo la misma, Hermanos Álvarez Arrieta S.L. y también mantendremos nuestro dominio en internet», incide Javier Álvarez. Desde Madrid trataron de sacar también provecho del nombre de la página web pero estas se inscriben en un registro diferente y el negocio ovetense ha conseguido mantener su denominación digital. De esta forma, los locales ovetenses se acortan el nombre y responden con calma a la curiosidad de sus habituales. Pero siguen adelante con casi un siglo de pasteles y para alargar una trayectoria apoyada tantos y tantos encuentros al calor del café.

Comentarios

Un histórico de la confitería ovetense cambia de nombre por un conflicto del registro