Así es la vida de los cuatro condenados por el descuartizamiento de Vallobín

Se cumple una década del crimen de Vallobín que acabó con la vida de María Luisa Blanco

Nevera en la que apareció descuartizada
Nevera en la que apareció descuartizada

Oviedo

Fue condenada a diez años de internamiento en un centro de menores pero ya puede acudir a actividades formativas y está a punto de quedar en libertad. Larissa L. R., que tenía entonces 17 años, fue juzgada como la inductora del «crimen de Vallobín» que acabó en la noche de San Juan de 2009 con la vida de Maria Luisa Blanco. Tal y como confirman su abogada, el régimen de su medida ha pasado recientemente de régimen de cerrado a semiabierto. Esto último significa que puede ir incorporándose de forma paulatina a actividades propias de la vida normal.

De este modo, si las autoridades del centro de internamiento de Sograndio -donde se encuentra cumpliendo con la justicia- lo consideran oportuno puede realizar salidas pautadas para acudir a cursos y talleres. La letrada Ana Belén Rodríguez Del Campo explica que el cumplimiento de la medida se está realizado de manera satisfactoria y que Larissa L. R. ha demostrado un «comportamiento ejemplar».

Por este motivo, ha disfrutado de varios permisos en los últimos tiempos y se prepara para su próxima salida en libertad vigilada. «Quiere incorporarse a la vida social con la mayor normalidad posible dentro de las circunstancias», indica la abogada.

En el suceso mortal también participó Pablo Blanco, hermano de la víctima, que tiene diagnosticados una minusvalía y un retraso mental. Este ya ha cumplido su condena y vive en libertad tutelada. Aunque en un primer momento se culpó así mismo del asesinato, apuntó después a Cristian Mesa y Jesús Villabrille. Antes del suceso, ambos, que aún tienen pendiente parte de sus penas de 72 y 62 años de cárcel, protagonizaron diferentes episodios de maltrato a la asesinada y a su hermano.

Vivían con ellos en su piso de la calle Mariscal Solís y  los extorsionaban económicamente. De estas prácticas, tal y como determinó el juzgado, participaba también Larissa L. R., que era la novia de Jesús Villabrille, con quien tiene un hijo que ahora ronda los once años y que fue condenada como inductora del asesinato.

María Luisa Blanco tenía 36 años, vivía con su madre y su hermano y utilizaba silla de ruedas porque tenía una discapacidad. A su casa fueron llegando como inquilinos, gracias a la amistad con su hermano, quienes acabarían por asesinarla. La noche de San Juan de 2009 sus agresores llevaron sus habituales ataques más lejos de lo que acostumbraban.

La obligaron a ponerse en pie mientras Cristian Mesa y Jesús Villabrille la golpeaban con una barra de hierro y el palo de una escoba. Después la forzaron a beber whisky hasta que se ahogó. Tras el fallecimiento, su hermano la descuartizó en la bañera para poder ocultar el cadáver en la nevera. Tras estudiar los hechos, se condenó a Larissa L. R. como inductora del asesinato y la investigación señaló que fue ella la que inició la discusión con María Luisa Blanco y jaleó a los otros agresores.

Cuando se cumple una década del suceso, en régimen de semiabierto y tras disfrutar varios permisos, está a punto de salir en libertad vigilada. De esta forma, quedarán libres dos de los cuatro condenados por el «crimen de Vallobin». Jesús Villabrille y Crisitan Mesa, sin embargo, están muy lejos de cumplir con los 77 y 62 años de cárcel a los que fueron sentenciados. Villabrille cumple condena en el penal de Puerto de Santa María y Mesa en la cárcel de León. 

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