La ruta de los corredores

La apertura inminente de nuevas pistas de running rodea Oviedo de un anillo de instalaciones para que la pasión por el atletismo instalada en la ciudad no se quede en fiebre pasajera y se consolide en los próximos años. De Prado de la Vega a La Zoreda, las posibilidades no dejan de crecer

Imagen de un corredor
Imagen de un corredor

Oviedo corre y no para. El running cumple años en sus calles, ha resultado mucho más que una moda o una fiebre pasajera y sigue concentrando el esfuerzo y la energía de muchas personas. Los espacios donde llevar a cabo un entrenamiento profesional o disfrutar de un trote tranquilo aumentarán en las próximas semanas y las opciones para quienes se calzan las zapatillas y buscan caminos que recorrer se distribuyen ya por toda la ciudad. El Parque de Invierno, con la senda verde que de él arranca, la pista finlandesa y los terrenos blandos y agradables para las articulaciones de Montecerrao no pierden su atractivo ni su capacidad de convocatoria, pero conviven con nuevos espacios que aseguran a cualquier deportista, con experiencia o sin ella, disponer de un espacio para poner a prueba su capacidad a pocos minutos de cualquier barrio donde vivan.

Para los más avezados, incluso será posible hilar varios de estos espacios en un mismo recorrido. Entre las novedades figuran una nueva pista acondicionada en el parque de Villafría. El barrio de la zona este ganará un circuito de casi 560 metros que sigue, allá donde es posible, el perímetro del parque. Solo uno de sus bordes resulta impracticable, a juicio de los técnicos municipales que han supervisado el proyecto. En el Parque del Oeste, al lado de las piscinas, otra pista de nueva creación, que discurrirá al lado de los caminos que ya existen, en paralelo a ellos, dotará a la zona con otro circuito de 475 metros.

Al norte de la ciudad

Más sinuosas y apropiadas para evitar la monotonía de dar muchas vueltas a circuitos pequeños en un día de tiradas largas serán las nuevas opciones que se encontrarán quienes acudan a los parques de Prado de la Vega y Purificación Tomás. En el primero, vigilado por la mole del nuevo HUCA, se abrirá un camino en la calle Molinos de Sinicio que poco después se internará en la zona verde, por donde serpenteará a lo largo de casi 1,1 kilómetros. El segundo medirá el doble: alcanzará los 2,2 kilómetros, combinará un anillo cerrado (cerca de la calle Corvera) con una pista más larga y será el más largo de esta nueva hornada de circuitos para correr. Discurrirá íntegramente por el interior del parque y también está a la sombra de un hospital, el Monte Naranco. Con las nuevas ofertas de ambos parques, el norte de la ciudad dará opciones a los corredores para encontrar un entorno acogedor tanto por las cercanías de La Florida y Vallobín como por las calles que bajan hacia La Corredoria desde el complejo hospitalario de La Cadellada.

Fuera del casco urbano, el plan para la recuperación del Naranco incluye la apertura o restauración de más de 400 kilómetros de caminos y sendas por las faldas del monte. Si ese proyecto municipal se lleva a término con una escala tan grande, las laderas se convertirán en un lugar casi inagotable para los corredores. Estará apartado del centro y de la mayoría de los barrios, pero la excursión merecerá la pena.

De igual manera, los planes para la rehabilitación de los meandros del río Nora y el bosque de La Zoreda dotarán a los alrededores de la ciudad de espacios novedosos y extensos para soltar las piernas. Ahora, la alternativas son escasas. Puede seguirse la senda verde desde el Parque de Invierno hasta Fuso de la Reina o Las Caldas, aunque el regreso, que pica continuamente hacia arriba, se hace duro para algunos corredores. Otros prefieren recorrer la pista que sigue el curso del río Nalón desde Olloniego hasta Bueño. Es llana, agradable y recorre paisajes hermosos. Quienes conocen bien los senderos que rodean Bueño y saben cómo enlazarlos son capaces de organizarse un trayecto de 11 kilómetros.

Cita en Montecerrao

Muchos permanecen fieles a Montecerrao, la pista de la plaza Tuero Bertrand en la que muchos ovetenses se han hecho aficionados incondicionales al running. Blando, accesible, situado en una zona con poco tráfico de vehículos e iluminada cuando las tardes se acortan entre octubre y marzo, es un lugar de entrenamiento que no cansa a quienes recurren a él. Muchos clubes de atletismo se ejercitan en él y también es un destino para deportistas novatos y con objetivos modestos porque los gimnasios privados han descubierto sus ventajas y con frecuencia organizan clases para sus socios en esos terrenos. Tiene tanta demanda y atrae a tanta gente que en el registro municipal hay peticiones avaladas con firmas que piden mejoras: una zona de vestuarios, las instalación de señales y un alumbrado más potente.

Tampoco pasa de moda el Parque de Invierno y la pista finlandesa. El primero puede ser duro por sus pendientes, pero da mucho juego a quienes usan sus sendero incluso sin aventurarse por la senda verde. La segunda siempre tendrá a su favor su longitud, que impide aburrirse, y su perfil llano, que atrae por igual a los corredores novatos que a otros más avezados y deseosos de aumentar su ritmo de carrera. Por el temor al qué dirán y por ese pudor que a veces tienen los ovetenses, nunca se han explotado mucho las posibilidades del Campo San Francisco, pero el parque tradicional, céntrico y urbano de la ciudad es un emplazamiento que a algunos entrenadores les gusta mucho. Su perímetro, que suma casi un kilómetro, aporta una longitud interesante para cada vuelta. Además, en su interior hay escaleras, cuestas y otros elementos que, incorporados a un entrenamiento, le dan variedad y diversión y permiten trabajar más elementos que el fondo físico.

De la creatividad de los ovetenses y de los proyectos de peatonalización pendientes, que podrían permitir enlazar varios de estos escenarios con seguridad y a través de caminos sin tráfico rodado, depende el uso futuro de todas las nuevas pistas. Pero el impulso de la carrera no da, por el momento, ningún indicio de estar agotándose.

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