Vecinos de una urbanización piden la retirada del coche abandonado una década en la Corredoria: «Estamos desesperados»

Los vecinos de La Estrecha 46 reclaman sin éxito la retirada de un vehículo «insalubre»: Ni la Policía, ni la grúa, ni los desguaces se lo llevan


Oviedo

Lo han intentado todo. Le han dado mil vueltas. Y aún no han conseguido una solución. Los vecinos de la urbanización La Estrecha 46, situada junto al HUCA, conviven desde hace una década con un vehículo que fue abandonado en la parcela que tienen junto a sus viviendas. El coche se ha ido deteriorando con el paso del tiempo y se ha convertido en un grave problema de salud. Pero su retirada está bloqueada.

«Estamos desesperados», señala Jesús Peñarroya, presidente de la comunidad. «Llevamos años tratando de sacar ese coche de ahí, pero no hay manera», añade. Uno de los primeros trámites que se debe hacer ante una situación de este tipo es tratar de averiguar quién es el propietario. Algo que los vecinos ha hicieron hace  tiempo: «Está nombre de una persona extranjera que residía en Palencia». Han tratado de contactar con ella por todos los medios pero esa vía de solución se ha mostrado fallida ya que «todas las cartas enviadas han vuelto devueltas».

Esto ha provocado que pasen los años sin que el vehículo, que está completamente destrozado y lleno de basura, se mueva. «La Policía lo que nos dice es que al estar en una zona privada no puede actuar salvo que se notifique al propietario», cuenta Jesús Peñarroya. Pero el dueño está ilocalizable. Así que vuelta a empezar.

Entre las soluciones que han buscado los vecinos, que tratan el tema de forma recurrente en sus reuniones, está también la de recurrir a la grúa. Pero en este caso el trámite se alargaría por la necesidad de contar con una orden judicial. Otro callejón sin salida.

«También hemos puesto queja por la insalubridad que supone pero seguimos con el problema de la titularidad y la imposibilidad de determinarla», insiste el presidente de la comunidad. A continuación señala que no solo se trata de un problema de salud, es también «un riesgo» ya que ni siquiera se sabe si tiene combustible en su interior. Y puede provocar daños a quienes se acerquen a él ya que está, por ejemplo, cubierto de cristales rotos.

Pero nada sirve para perder de vista el coche. Ha pasado tanto tiempo desde que quedó ahí aparcado que ya apenas hay recuerdo de cómo empezó todo: «Lleva aquí tanto la comunidad y la leyenda cuenta que el dueño se lo regaló a algún vecino pero sin arreglar los papeles».

Más opciones

El último intento que preparan en La Estrecha 46 es recurrir al servicio de protección de la naturaleza (SEPRONA), ya que los desguaces tampoco están autorizados a recogerlo. Se alegaría que la vida útil del vehículo ha terminado, que contamina la zona y se pediría su retirada. Pero la confianza en que la estrategia funcione no es demasiado alta.

«Nadie va a reclamar nunca este coche. Si el Ayuntamiento de Oviedo se hiciese cargo les recibiríamos con pétalos de rosa pero nunca nos han ofrecido una solución viable», dice Jesús Peñarroya, que sigue buscando con sus vecinos la forma de librarse del vehículo que durante una década llevan contemplando abandonado junto a sus viviendas.

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