Oviedo

Nicolás Arganza es uno de los iconos de la arquitectura ovetense. Su larga trayectoria profesional acaba de ser premiada por el Colegio de Arquitectos de Asturias. Y aunque muchos ovetenses admiren algunos de sus edificios más singulares (e incluso los usen, estudien o vivan en ellos), desconocen que el autor es el prestigioso arquitecto tinetense. Aquí van algunos de ellos:

Banco de España (1978)

Ubicado donde se encontraba el chalet de Concha Heres, en la calle Toreno, fue proyectado por Arganza junto a Ramón Cañas. Aunque el derribo del palacete generó mucha polémica, el resultado es una de las obras arquitectónicas más importantes de Oviedo.

Escuela de Estomatología (1983)

Un edificio dividido en dos zonas, administración y docencia, y atención al público, con la disposición de dos patios ajardinados interiores que sirven de fuente de luz natural. Espacios separados pero perfectamente integrados.

Facultad de Derecho en El Cristo (1989) 

De marcado carácter funcional, tiene una planta irregular integrada por volúmenes diferenciadores de cada actividad. El colorido forma parte de la estética del edificio, ya que sobre un predominio del color rojizo del ladrillo se insertan variaciones en gris azulado de los zócalos y el blanco de las ventanas.

Colegio de las Teresianas (1979-1981) 

Una obra muy singular, constituida por semicírculos entrelazados de poca altura que componen las distintas partes del colegio, integrado en un entorno de transición entre la zona urbana y la rural, libre de edificios altos.

Torres de San Lázaro (1975)

Un edificio de viviendas de diseño muy avanzado en su época.

Entre sus obras se encuentran equipamientos como el club de campo de La Fresneda, numerosos edificios de viviendas en el centro de Oviedo, por ejemplo en las calles Gil de Jaz, General Zubillaga y la avenida de Galicia; o las reformas del Hotel de la Reconquista y el gimnasio Ayala.

Comentarios

¿Vives en un edificio con «pedigrí»?