Oviedo

La restauración de los retablos barrocos de las cinco capillas de la girola de la catedral de Oviedo se culminará la próxima primavera, poco antes de que se concluya la del interior de la Capilla de los Vigiles, con lo que sólo quedará pendiente el arreglo de las vidrieras de la parte sur para dar por concluido el plan director del templo.

Serán unos 300.000 euros los que se invertirán en limpiar y reparar los retablos de madera, afectados por la humedad, y otros tantos en la restauración del interior de la Capilla de los Vigiles, del siglo XVI, según ha señalado el deán de la catedral, Benito Gallego, durante la presentación del inicio de los trabajos que se llevan a cabo ya en tres de las capillas de la girola. Se trata de trabajos de restauración que no se han podido acometer hasta que se solucionaron los problemas de filtraciones y humedades en las bóvedas de la girola, situadas tras el altar mayor, que precisaron de una inversión de más de cien mil euros, y los de la Capilla de los Vigiles, cuya cubierta fue renovada totalmente en 1999.

El retablo de San Pablo ha sido el primero en el que se han iniciado los trabajos de conservación el pasado octubre bajo la dirección de la restauradora Natalia Díaz-Ordóñez que, con un presupuesto superior a los 51.000 euros, asentará el color y el estucado, limpiará las esculturas, eliminará barnices y tratará la madera, afectada por las humedades y filtraciones de agua. En principio, los trabajos estarán concluidos en diciembre, aunque no se entregarán al cabildo hasta enero, tras la realización de un informe sobre el estado de conservación del retablo que, al igual que el resto de los de la girola son obra de José Bernardo de la Meana, (Oviedo 1715-1790), arquitecto y escultor de la última etapa del barroco español que durante 40 años trabajó en la catedral como maestro mayor.

Durante la restauración del retablo de San Pablo, que contiene altorrelieves con escenas de la vida del apóstol, han salido a la luz unos rayos que parten desde el cielo en el lienzo central en el que se representa la caída del caballo cuando iba a cazar cristianos que, según la tradición, dio paso a su conversión. Este mismo mes se han iniciado los trabajos de reparación del retablo de la Transfixión, bajo la dirección de Paula Sánchez Ablanedo, y el de San Pedro, a cargo de Luis Suárez Saro, mientras que en enero está previsto que se inicie la restauración de los de San Andrés y San Bernado, a cargo de los restauradores Jesús Puras y Pablo Klet, informa EFE.

La encargada de devolver el brillo al retablo de la Transfixión, que narra escenas de la pasión de Cristo, como la oración en el Huerto de los Olivos, ha descubierto que una de sus tablas que lo integran no es barroca, sino del siglo XVI por lo que está siendo objeto de estudio comparativo de las policromías que contiene. Suárez Saro, restaurador que ha trabajado en más ocasiones para la catedral, dispone de cuatro meses para acabar un trabajo que, en un ochenta por ciento, tiene que ver con la eliminación de barnices y el asentamiento de la policromía, pero también en el tratamiento y saneamiento de la madera.

En todos los casos los trabajos se prolongarán durante cuatro o cinco meses por lo que no estarán finalizados antes de Semana Santa, como tampoco la restauración de la capilla de Los Vigiles, en la que una empresa de Palencia, Baluarte Conservación del Patrimonio, se encargará de limpiar las zonas ennegrecidas y afectadas por la humedad en techos y paredes, que han tardado años en secarse tras la reparación de la cubierta. Esta última actuación corre a cargo de Jorge Hevia y Cosme Cuenca, responsables del plan director de la catedral, según ha recordado el deán de la catedral, que ha incidido en que ésta no será la última obra del plan director porque aún están pendientes de actuación las vidrieras de la parte sur.

El plan director empezó a ejecutarse en 1997 e incluyó actuaciones en la Cámara Santa y en sus acceso, la restauración de las portadas góticas, así como la renovación de cubiertas o trabajos de limpieza de fachadas . Uno de los cambios más relevantes fruto de estas actuaciones se aprecia en la Capilla de Covadonga, donde se quitó el retablo pseudobarroco que había y se limpiaron las paredes encaladas con lo que se descubrió parte de la torre prerrománica de San Miguel y los huecos de conexión que había con la cámara santa y la cripta de Santa Leocadia.

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Los cinco retablos barrocos de la girola de la catedral lucirán restaurados en primavera