Un palacio que desapareció en Toreno

El actual Banco de España sustituyó a un edificio residencial construido por un indiano en el siglo XIX y derribado en 1978

A la izquierda, el chalet de Concha Heres en Toreno. A la derecha, el aspecto actual del mismo lugar.
A la izquierda, el chalet de Concha Heres en Toreno. A la derecha, el aspecto actual del mismo lugar.

Enclavado en la calle Toreno, frente al Campo San Francisco, se encontraba hasta 1978 el chalet (o palacete) de Concha Heres, que fue entonces derribado para dar paso a la construcción del actual edificio del Banco de España. La demolición fue polémica. El palacete había sido construido hacia 1885 según el diseño del arquitecto Juan Miguel de la Guardia y era uno de los antiguos iconos de la ciudad.

Hubo mucha oposición ciudadana al proyecto, pero (bajo la alcaldía de Eloína Suárez, la primera alcaldesa de Oviedo, en funciones debido a la baja por enfermedad de Félix Serrano González-Solares) finalmente fue derribado. Solo queda, según se aprecia en las fotos, la verja exterior con sus pilares de la entrada (aunque quizá algo más separados).

El palacete había sido construido a finales del siglo XIX por el indiano Anselmo González del Valle, que compró la finca de Villazón, situada entre el Hospicio, la actual calle Uría y el Campo San Francisco, en la que, al ser urbanizada, se abrieron cuatro calles: Gil de Jaz, Toreno, Marqués de Pidal y Anselmo González del Valle.

Las calles fueron donadas al ayuntamiento y González del Valle se reservó la parcela de la calle Toreno, en la que edificó su propia vivienda, según los planos del arquitecto Juan Miguel de la Guardia. El hijo del propietario, del mismo nombre, vendió la quinta a otro indiano, Manuel Valle, casado con su sobrina Concha Heres, con cuyo nombre fue conocida la finca a partir de entonces.

En 1943 la compró Pedro Masaveu, se dice que por una cantidad inferior a los cinco millones de pesetas, quien no la habitó. La tenía, según se comentaba, para albergar su colección de pianos de cola. Durante muchos años el palacete se mantuvo en su sitio, con su imponente invernadero y el jardín rodeado por una verja de lanzas, hasta que la propiedad consiguió un informe favorable de la Comisión de Urbanismo del ayuntamiento por el cual lo que pasaba a ser de edificación abierta.

El primer proyecto era una torre de 28 pisos, que no fue aceptado. Finalmente se vendió al Banco de España para que edificara allí su sede, que construyeron Nicolás Arganza y Ramón Cañas.

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