Dos artistas llevan al bipartito a los tribunales por censurar una exposición sobre memoria histórica

Su Alonso e Inés Marful aseguran que el ayuntamiento ha incumplido el contrato que habían firmado con el anterior equipo de gobierno al cancelar «Ereignis. Vox Clamantis»

Ereignis. Vox Clamantis
Ereignis. Vox Clamantis

Oviedo

La huella del tripartito -Somos, PSOE e IU- se borra poco a poco en Oviedo. El actual equipo de Gobierno -PP y Ciudadanos- quiere dar un nuevo rumbo a la ciudad y eso ha supuesto un cambio radical en las actividades que se celebran. En ocasiones por voluntad de los organizadores de los eventos -como ocurre con la Cometcon, que se muda a Gijón-, y en otros por decisión de los nuevos gestores municipales -con la cancelación de la muestra Ereignis. Vox Clamantis-. En este caso, las artistas, que habían preparado una muestra sobre memoria histórica, tienen pensado denunciar a la Fundación Municipal de Cultura (FMC) por incumplir un contrato que habían firmado «legalmente» con el anterior equipo de gobierno.

Las artistas Su Alonso e Inés Marful explican que su proyecto había sido «aprobado y legalmente contratado» por el ayuntamiento antes de la llegada del bipartito. La muestra tenía que haber sido estrenada el 4 de septiembre en el Patio de Columnas del Palacio de los Condes de Toreno, pero hace un mes que saben que el Gobierno del Principado no va a ceder ya la sala al ayuntamiento. La versión de las artistas -desde la Concejalía de Cultura no han dado su opinión- es que José Luis Costillas, concejal del área, se había comprometido públicamente a solicitar un informe a la responsable del contrato para estudiar alternativas, incluida la posibilidad de conseguir otra sala. Al final, «ni pidió ese informe ni buscó alternativas», aseguran.

De hecho, en varias ocasiones intentaron reunirse con el edil sin que les haya recibido, sostienen. «El desprecio institucional es inaudito, como inaudito resulta que, con el contrato vencido el 15 de octubre, algunos de los colaboradores hayan cobrado, mientras que las propias artistas y otros colaboradores hayan visto rechazadas sus facturas, algunas de ellas sin informar a los interesados y sin informar del motivo del rechazo», afirman las afectadas. Por ello, las artistas acudieron al bufete De la Iglesia y Teijelo, que, a su vez, solicitó en varias ocasiones el expediente, hasta que pudo acceder a «una carpeta hecha ad hoc» en la que la abogada desplazada a la FMC constató que «faltaban muchos documentos. Por ejemplo, las numerosas peticiones por registro de las artistas, que se introdujeron en esa carpeta cuando la letrada observó la ausencia de las mismas». 

En los últimos días, prosigue el relato de los hechos de Su Alonso e Inés Marful, la secuencia de acontecimientos ha sido «más propia del teatro del absurdo que del funcionamiento de una institución pública». En conversación del 13 de noviembre con el bufete De la Iglesia y Teijelo, el alcalde, «además de afirmar que no quería pleitos, se comprometió a pagar inmediatamente y a desbloquear el proyecto en la Junta de Gobierno del día siguiente, ofreciendo como espacio alternativo el Casino de Trubia», aseveran las artistas. Fueron ellas las que constataron que no había espacio disponible ni adecuado en el Casino, extremo que trataron personalmente con la encargada.

La responsable del contrato sugirió entonces la sala de exposiciones del Archivo Histórico de Oviedo, lugar «especialmente idóneo por haber sido testigo de reclusiones y ejecuciones, alguna de ellas tan conocida como la del Rector Leopoldo García-Alas», añaden las afectadas. Las artistas fueron a verlo y creyeron entrever «una solución posible a esta larga carrera de desatinos». De hecho, apuntan, la FMC les hizo llegar el plano de la sala. «La rocambolesca continuación de la historia fue la noticia de que la exposición se alojaría en una sala de un centro social, por pocos días y sin inauguración oficial. Es decir, un discreto exilio para una exposición molesta», critican Alonso y Marful. 

«Desinflado el breve suflé del alcalde, pocos días después, el silencio volvió a instalarse, hasta que el propio alcalde manifestó que la exposición era un despilfarro de fondos públicos» afirman las artiatas, que añaden que «entendemos que, en ese punto, y, en plato frío, el alcalde se arrepintió de sus promesas y prefirió ser coherente con la política de su partido e invertir cerca de 50.000 euros en un mástil para la bandera de España en la Plaza de la Escandalera».

Pero Alonso y Marful tienen pensado dar batalla e irán a los tribunales. Las artistas se preguntan «si no le parece un despilfarro invertir dinero público en un juicio con solicitud de indemnizaciones y pago de costas que el citado bufete de abogados presentará en el juzgado la semana próxima». Por último, sentencian que «si en septiembre las artistas se preguntaban si había censura en el Ayuntamiento de Oviedo, hoy pueden afirmar, con absoluta rotundidad, que sí la hay». 

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