Óscar Cuervo echará este año el cierre de Casa Lito, uno de los negocios más antiguos de Oviedo
30 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Estudió Derecho. Trabajaba para la cervecera Henninger. Iba a vivir en Toledo. Pero ninguna de estas tres cosas, que a Óscar Cuervo le parecían seguras en su vida, iban a formar parte de su futuro. Porque entonces falleció su suegra, y su suegro, Manuel Suárez, que entonces regentaba el histórico bar-restaurante Casa Lito de Oviedo, pidió a Óscar y su esposa que se quedaran para ayudarle.
Así fue. Tenían hijos pequeños y decidieron quedarse en Asturias para echar una mano. Y eso se prolongó durante nada menos que 40 años. En 1978, a la muerte de Manuel Suárez, Óscar y su mujer María Teresa tomaron el timón de Casa Lito hasta hoy; bueno, exactamente hasta el 31 de diciembre de este año, cuando echarán el cierre.
A pesar de sus ochenta años cumplidos, Óscar habría seguido con el negocio. Pero el dueño del edificio donde se ubica, en la calle Altamirano, quiere hacer apartamentos turísticos y por lo tanto la pareja tendrá que marcharse, no solo de Casa Lito, sino del piso que ocupan en el mismo inmueble.
Ninguno de sus cuatro hijos quiso tomar el relevo de un negocio que, dice Óscar, “es el más antiguo de Oviedo”. A finales de los años veinte, el edficio había sido un colegio. En 1957, cuando su suegro empezó a regentarlo, se llamaba Las Delicias y él lo cambió por su diminutivo, Lito. Lo demás es historia hostelera de Oviedo: altibajos, buenas épocas, crisis, el traslado de la antigua facultad y una nueva crisis…
Fue toda una vida detrás de la barra, que deja un recuerdo agridulce. ¿Se arrepiente de haber dejado su actividad profesional anterior? La respuesta es sorprendente, cuatro décadas después: “Pues sí. Aquí hay que luchar mucho. A mí me llegaron a robar del baño el mocho de la fregona”, afirma.