Así éramos en Oviedo hace 100 años

Retrato de 1920, cuando la capital asturiana tenía 70.000 habitantes y un tranvía

El tranvía en la esquina entre las calles Uría y Toreno. A la izquierda, la tienda El Siglo
El tranvía en la esquina entre las calles Uría y Toreno. A la izquierda, la tienda El Siglo

Una ciudad en pleno crecimiento y expansión. El Oviedo de hace 100 años tiene mucho que ver con el contexto de una Asturias pujante y en la que se vislumbraban ya grandes cambios sociales y económicos.

Empecemos por el número de habitantes. Si hoy existen censados en torno a 220.000 ovetenses, en el año 1920 la población era menos de un tercio de la actual: apenas superaba las 69.000 personas. El crecimiento era espectacular, puesto que solo cuarenta años después (y pese al parón de la guerra civil y la posguerra), a principios de los años 60 del pasado siglo, ya se había doblado esa cifra. Desde entonces, a lo largo de estos 100 años nunca dejó de engordar el padrón ovetense hasta el año 2013, que alcanzó su tope y desde entonces ha venido disminuyendo lentamente.

Imagen de 1920 de la que hoy es plaza de la Constitución (ayuntamiento), con San Isidoro al fondo
Imagen de 1920 de la que hoy es plaza de la Constitución (ayuntamiento), con San Isidoro al fondo

Más bajitos, más viejos

También éramos más bajitos, las familias eran más grandes y vivíamos menos. Hace un siglo, la estatura media de los hombres estaba en torno a 1,65 metros, mientras que ahora ronda los 1,74 metros. Las mujeres daban a luz una media de 4 hijos, mientras que ahora no llega a 1,3.

En cuanto a la esperanza de vida, aumentaba rápidamente. Mientras que a finales del siglo XIX (debido a la alta mortalidad infantil), no se llegaba a 40 años de media, los rápidos avances médicos supusieron que ya en 1920 la esperanza al venir al mundo era cumplir al menos 55 años. Actualmente está en torno a los 80 años.

El coste de la vida

¿Cuánto costaban las cosas en 1920? Las pautas de consumo han cambiado tanto que es muy difícil trasladar el coste de la vida a precios actuales. Habría que compararlo con los salarios. Por ejemplo, un kilo de pan costaba 40 céntimos de peseta, un kilo de garbanzos, 75 céntimos y un kilo de carne de vaca costaba una peseta y 70 céntimos. Sin embargo, otros productos que ahora son accesibles no lo eran tanto entonces. El azúcar, comparativamente, era muy caro: 1 peseta y 25 céntimos. El café, prohibitivo, un producto de lujo: casi cinco pesetas el kilo.

Vendedoras en la plaza de Trascorrales, que más tarde sería la plaza del pescado
Vendedoras en la plaza de Trascorrales, que más tarde sería la plaza del pescado

Durante los años de la guerra mundial y aunque España estuvo al margen del conflicto, el coste de la vida se había duplicado. También los sueldos, pero no en la misma medida. Teniendo en cuenta que el salario agrícola era de 4,95 pesetas al día, el de un obrero industrial, 6,30 pesetas al día y el un albañil o un panadero era de 4 pesetas por día, es fácilmente deducible que la mayor parte de los ingresos de una familia se iban en la alimentación. Según las estadísticas, en una familia media, más de un 60% de los ingresos se empleaban en comer; un 12% a la vivienda y un 8% a vestido y calzado; el resto era para gastos diverso.

Plazuela de Alfonso IV, la actual plaza de la Catedral. Fue derribada en 1928
Plazuela de Alfonso IV, la actual plaza de la Catedral. Fue derribada en 1928

En cuanto al aspecto social, en los años veinte se viene fraguando la revolución obrera de 1934. A principios de la década, el Sindicato Minero tiene en Asturias 20.000 afiliados, pero con la llegada de la dictadura de Primo de Rivera se reduce paulatinamente. En Oviedo había potentes industrias como la fábrica de armas, la fábrica de gas, tabacalera o las fundiciones La Amistad y Bertrand. Florecían el comercio y los servicios en virtud de la capitalidad. Había tres estaciones de tren a las que llegaban diariamente más de 40 trenes y doce compañías de autobuses. Aún no existían buses urbanos, pero sí un bonito tranvía que como se ve en las imágenes atravesaba la actual plaza de la Constitución (ayuntamiento) y circulaba por la calle Uría.

El alcalde de Oviedo en 1920 era Juan González Ríos (no hay que confundirlo con un concejal del siglo anterior con este mismo nombre); lo fue solo durante un año, si bien es cierto que en esa década hubo nada menos que un regidor por año. Entre ellos, José María Fernández-Ladreda. Mucho llovería hasta la actualidad, ya que por el sillón consistorial ovetense pasaron nada menos que 31 alcaldes.

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