La entrada por la Y: un trombo en la aorta de Oviedo

El bipartito lanza un proyecto en el que la carretera pasaría por debajo de una nave de La Vega

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Simulación del nuevo proyecto para modificar la entrada a Oviedo por la Y El bipartito quiere desviar el tráfico rodado a la antigua fábrica de armas de La vega

Oviedo

La entrada a Oviedo por la Y es un problema que lleva décadas enquistado en Oviedo. Desde su inauguración en 1976, la principal vía de acceso a la capital ha provocado quejas de todo tipo que con el paso del tiempo se han agravado. Los atascos y la contaminación, la división de los barrios y el impacto en el prerrománico han provocado consenso entre los ovetenses: hacen falta cambios. Cada nuevo partido político que ha gobernado ha intentado hacer modificaciones, pero hasta el momento estas se han quedado en papel mojado. Ahora el bipartito -PP y Ciudadanos- ha lanzado el suyo propio, uno cuyo aspecto más novedoso es que la carretera cruce la antigua fábrica de armas de La Vega a través de una de sus naves.

La vez que más cerca ha estado el problema de solucionarse fue con el tripartito -Somos, PSOE e IU-. El equipo de gobierno consensuó con el movimiento vecinal un proyecto que bajo el nombre de Bulevar de Santuyano daba solución a las exigencias de los vecinos. Además, consiguió 10 millones de subvenciones de fondos europeos, con lo que la financiación también estaba encaminada. La idea inicial era que el coste total fuese de 18 millones, pero esa cifra fue engordando a medida que se bajaba al detalle y el planteamiento incial sufriendo modificaciones.

Con el paso del tiempo empezaron a surgir problemas técnicos y a acumularse los retrasos. En este contexto, se acabó la legislatura y con ella el Bulevar. De aquellos planes solo queda un rótulo de la inauguración. El bipartito acordó con los redactores del proyecto la rescisión del contrato y, previo pago de más de 300.000 euros, enterraron las ideas de sus antecesores. Ahora es el turno de PP y Ciudadanos, que a la espera de bajar al detalle y de concretar aspectos clave como el coste, la financiación o el visto bueno de las administraciones implicadas, ha adelantado las líneas maestras de su propuesta.

El proyecto del bipartito

La principal característica del nuevo proyecto es que se desviaría la carretera por la fábrica de armas y se usaría una de sus naves para que pasase el tráfico por debajo de ellas. Concretamente, sería a través del antiguo taller de cañones. De esta forma el equipo de gobierno sostiene que conseguirían alejar el tráfico del monumento prerrománico de San Julián de los Prados. Concretamente, la vía se separaría 160 metros.

El nuevo trazado tendría dos carriles y dos de vuelta que pasarían entre las columnas del taller de cañones, una nave diseñada por Ildefonso Sánchez del Río. En una fase posterior, la intención del ejecutivo sería que el resto de la edificación pudiera ser usada como equipamiento público y administrativo municipal. Además, el nuevo bulevar se iniciaría desde el acueducto de Ángel Cañedo, donde se instalaría una rotonda, y este iría hasta la rotonda de la Cruz Roja, que se convertiría en una gran plaza con un espacio de unos 3.000 metros en los que se canalizaría el tráfico de toda la zona.

Una vez conocido el proyecto, las reacciones no se han hecho esperar. Mientras que los integrantes del equipo de gobierno y algunos empresarios -entre ellos la patronal de la construcción CAC-Asprocon- han defendido sus planes, la oposición y una parte de los vecinos afectados han señalado que la propuesta no les gusta. La plataforma Imagina un Bulevar ha mostrado su rechazo, lo mismo que Vecinal Ventanielles, que ha tachado la idea de «ocurrencia».

 

Más allá de gustos, el bipartito tiene ahora por delante un largo camino que recorrer para llevar sus planes a buen término. El primero de sus objetivos será asegurar los fondos europeos, algo que el concejal de Infraestucturas, Ignacio Cuesta, ha dado por seguro. En segundo lugar, deberá consensuar con el Principado el proyecto, para lo que el consejero de Infraestucturas, Juan Cofiño, ha afirmado que se reunirá con Cuesta «en las próximas semanas o meses».

Otro escollo importante será la negociación con el Ministerio de Defensa, que es el propietario de los terrenos de La Vega. El alcalde Alfredo Canteli ha defendido en numerosas ocasiones su intención de conseguir los terrenos «gratis o lo más barato posibles», sin descartar la cesión o el alquiler. Está por ver que sus planes encajen con los del Gobierno central. Además, será necesario que los expertos de tráfico validen que el sistema de paso por debajo de una nave cumpla con las exigencias de seguridad vial, tanto por la posibilidad de provocar accidentes como por los rescates en el caso de que estos ocurran.

Por último, y una vez solventados todos esos escollos, el ayuntamiento deberá hacer frente al siempre delicado escollo de la financiación. Con todos estos obstáculos por delante, ¿será este el proyecto definitivo o volverá a quedar en papel mojado?

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