Impactantes imágenes de las trincheras durante el conflicto que destruyó el antiguo estadio de Buenavista y su final definitivo
10 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.A menudo se habla en términos militares en el fútbol: enfrentamientos, batallas, disparos. Es simbólico. Pero, por una vez, el antiguo estadio del Real Oviedo presenció de verdad la guerra, cuando entre 1936 y 1937 formó parte del frente del llamado Cerco a Oviedo. La lucha entre el ejército republicano que sitiaba la ciudad y las tropas rebeldes del general Aranda, en el interior, dejaron imágenes como estas.
El estadio, que entonces se llamaba Buenavista como el barrio, era prácticamente nuevo; había sido inaugurado el 24 de abril de 1932 con un partido entre las selecciones de España y Yugoslavia. Ganó la selección española y el primer gol lo marcó el histórico Isidro Lángara, que fura jugador del Real Oviedo y uno de los máximos goleadores de la liga en todos los tiempos. El aforo del campo era de unos 15.000 espectadores, un número muy considerable para la época. Unas 4.000 butacas estaban en la tribuna Sánchez del Río que homenajeaba al arquitecto del estadio.
Poco duraría el estreno. Durante la Guerra Civil sirvió de parapeto y una trinchera cruzaba el terreno de juego. Los duros combates duraron varios meses hasta octubre de 1937 y dejaron secuelas irreversibles, hasta tal punto que el Oviedo no pudo jugar hacia el fin de la guerra y fue necesaria una reforma completa.
Años después, en 1954, pasa a ser propiedad municipal. El ayuntamiento cambia el nombre por el de Carlos Tartiere, famoso fundador del club y de este periódico. En 1969 se instaló la iluminación artificial y en 1971 se cubrió el graderío sur, ganando así otras 5.000 localidades.
En enero de 2003 acabó sus días, tras la construcción del nuevo Tartiere en La Ería. Fue derribado y sustituido por el edificio diseñado por Santiago Calatrava, hoy parcialmente en desuso y a la espera de una reforma.