Las farolas isabelinas de hierro instaladas en los años 90 están cada vez más deterioradas y frágiles
08 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Las 3.500 farolas de Oviedo están cada vez más deterioradas. Muchas de ellas amenazan con derrumbarse al menor golpe, como se demuestra cada vez que ocurre un accidente de tráfico que las afecte: no es que se caigan, es que se desintegran. Hasta el viendo ha derribado en varias ocasiones las columnas isabelinas de hierro forjado o dañado sus brazos. Basta un paseo por el centro de la ciudad para comprobar que muchas de ellas, la mayoría, presentan grietas, agujeros y grandes zonas de óxido.
Instaladas por el gobierno de Gabino de Lorenzo en los años 90 del siglo pasado, las más antiguas apenas tienen veinticinco años y prácticamente están en ruinas, muy vulnerables al húmedo clima asturiano. Mientras el anterior gobierno del tripartito (PSOE-Somos-IU) aseguraba que eran «de muy mala calidad» y se proponía sustituir una parte, la empresa que las vendió en su momento se defendía diciendo que estaban mal mantenidas.
Sea como sea, por falta de pintura, reparaciones o por mala fabricación, las famosas farolas isabelinas cada vez suponen más una amenaza para los viandantes y conductores. Cambiar cada columna cuesta unos 4.000 euros, de modo que la inversión que en su momento hizo la ciudad se ha demostrado ruinosa. Algunas de las feas luminarias de acero que aún quedan en el concejo son bastante más antiguas y siguen en pie sin problemas.