El templo acomete la mejora de la protección contra tormentas y de paso excava el subsuelo del jardín de los Reyes Caudillos
14 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Las nuevas obras de la Catedral buscan proteger la torre, de 80 metros de altura (el equivalente a un edificio de 27 pisos), contra las tormentas eléctricas. El problema era, según fuentes de la Iglesia, que la conductividad de la toma de tierra resultó ser muy baja, lo que impide que la energía de un rayo se disipe con la suficiente rapidez. Por ello, y debido a su gran altura, que la hacen más expuesta a los rayos, se necesita hacer una toma de tierra más eficiente.
Al mismo tiempo, y dado que hay que excavar en el entorno del templo, se aprovecha para realizar excavaciones arqueológicas. El arqueólogo Juan Muñiz, según revela el semanario del arzobispado Esta Hora, dirige los trabajos que se están llevando a cabo en el Jardín de los Reyes Caudillos, una zona de la ciudad que antes se llamaba rinconada de Santa María del Rey Casto.
El jardín actual data del año 1942. Antes de eso, había casas que fueron demolidas en 1935 y debajo, al excavar, empezaron a revelarse las construcciones de la época moderna y luego la medieval. Por el momento, señala Muñiz, «vamos a hacer una radiografía de la manzana, que puede llegar a tener once o doce siglos».
El equipo de excavaciones, señala Muñiz, es muy amplio e incluye (además de él mismo, Adrián Piñán y Valentín Álvarez) a especialistas en época medieval como Sergio Ríos, César García de Castro, el director del plan de la Catedral, Manolo Fernández o David Carracedo.