Planes para vencer la pandemia

El ayuntamiento diseña un programa de recuperación para ayudar a familias y empresas a superar una crisis sin precedentes

Javier Cuesta, concejal de Economía del Ayuntamiento de Oviedo
Javier Cuesta, concejal de Economía del Ayuntamiento de Oviedo

redacción

Oviedo trata de retomar su vida normal tras el confinamiento por la covid-19. Pero, al menos por el momento, nada será lo mismo. Muy consciente de esto, el ayuntamiento también intenta adaptar su agenda con el fin de reducir el impacto, la tremenda marea social y económica que causó el estado de alarma. Para ello ha puesto en marcha su Plan de Reactivación Económica en el que invertirá casi 21 millones de euros.

El objetivo fundamental es contribuir a «la recuperación social, económica y del empleo para que la crisis sanitaria, que ha contagiado a otros ámbitos, no se cronifique», dice el concejal de Economía, Javier Cuesta. Hay dispositivos que ya existían, como la atención social, pero que obviamente necesitan refuerzo. «Nos encontramos con nuevos colectivos emergentes que necesitan recursos y medios para no entrar en situaciones de carencia manifiesta; es decir, que se ha incrementado en general la vulnerabilidad social en capas de la población que no estaban en la órbita de los Servicios Sociales», dice el edil.

¿De dónde sale el dinero para afrontar este esfuerzo? Javier Cuesta explica que todos los departamentos han tenido que apretarse el cinturón. Sin posibilidad de recurrir a la deuda «y ninguna ayuda del Principado ni del Estado», solo cabía una opción: reajustar todo el presupuesto y adaptarse a los tiempos. 

No se puede recurrir a la deuda. «En este contexto de rigor presupuestario, hubo que adelgazar proyectos o dejarlos de momento en un cajón para atender las prioridades», explica el edil, quien se lamenta de la «falta total de empatía y de respeto» de la Comunidad Autónoma con los ayuntamientos asturianos y de tener que afrontar en solitario numerosas competencias. «Nos pasa a nosotros, pero también a Gijón y los demás», añade. El ayuntamiento no espera, por tanto, recibir algo de ayuda de las cantidades millonarias que Europa va a transferir al Gobierno central.  

El concejal muestra las líneas maestras del plan, que consta de «cinco ejes horizontales y uno vertical». Acción social, empleo, impulso económico, transformación y cultura son los primeros, mientras que el horizontal sería la modernización de la propia organización municipal. Todo ello se ejecutará en tres fases hasta 31 de diciembre de 2021, siempre que no haya rebrotes de la pandemia que obliguen a rediseñar o reforzar el plan.

«Comenzó formalmente en el mes de mayo, aunque hay medidas que ya aplicamos desde el primer momento», explica Cuesta. En la primera fase, desde el estado de alarma hasta este mes de julio con énfasis la atención social, «que seguirá desde el minuto 0 hasta el final»; la segunda, donde el foco está en la recuperación económica y el empleo, inyectando recursos, y una tercera etapa a partir de marzo o abril del año que viene en la que «las medidas de impulso se consolidan y podamos no ya mantener el empleo sino empezar a crearlo». 

Área Social y Educación

Este apartado consumirá algo más de cinco millones de euros en un amplio programa de ayudas como Oviedo Contigo. Se trata de facilitar adquisición de productos de primera necesidad, teleasistencia, comidas a domicilio (complementario a la colaboración con la Cocina Económica) o asistencia domiciliaria. Son algunas de las acciones urgentes. 

También supone, en el área de Educación, cubrir las posibles carencias en actividades extraescolares y de fin de semana y que faciliten la conciliación laboral de los padres e incluye un programa específico para personas de «diversidad funcional y cognitiva». Consciente de las dificultades laborales, Cuesta afirma que «hay que dar respiro a las familias». También se pondrá en marcha un programa de ayuda alimentaria para niños en edad escolar.

Empleo

A eso se añade que «nos encontramos con colectivos que ahora necesitan empleo», y aquí entra el segundo eje, el que con más recursos cuenta, cerca de ocho millones de euros. La idea esencial, explica el concejal, es ayudar a que las empresas golpeadas por la crisis, especialmente del sector servicios, puedan mantener los puestos de trabajo. Para ello se está montando una agencia de colocación y un plan de empleo municipal complementario a los que fomenta el Principado.

Cuesta explica que la intención es que las empresas puedan sostener el empleo cuando acaben los expedientes de regulación temporal de empleo. Y junto a esto, se prevé un programa de formación: escuelas taller y programas de capacitación «para recualificar a las personas que salen del sector servicios» dirigiéndolas a otros sectores con más capacidad de crear puestos de trabajo.   

Impulso económico

Ligado de cerca al anterior eje, este procura fomentar la actividad. Para ello se ha previsto junto a Asturgar una línea de avales de modo que empresas y autónomos puedan acceder a financiación, «con aportación municipal de un millón de euros que se convertirán en un mínimo de cuatro millones de financiación 100% avalada por Asturgar». Asimismo, anuncia el edil una línea de ayudas para la adquisición de equipos de protección sanitaria: Epis, mascarillas, geles, mamparas, maquinaria de esterilización u obras de adecuación, por ejemplo, con ayudas del 50% de los gastos. 

El Plan 30, ya anunciado por el ayuntamiento, entra dentro de este apartado. Se trata de inversión en obras por unos 1,8 millones de euros con el fin de «dinamizar el sector de la construcción». A esto se añade un plan de dinamización del comercio, un plan de reactivación del turismo y otras medidas de apoyo como consultoría o, por ejemplo, en el ámbito de la fiscalidad, «moratorias, aplazamiento de tributos y exenciones» a los afectados directamente por la pandemia. 

Todo eso, según señaló hace unos días su compañero, el edil de Infraestructuras Nacho Cuesta, sin aparcar otros proyectos importantes como la remodelación de la plaza de toros; el acceso a la ciudad alejando el tráfico al máximo de San Julián de los Prados; las obras de mejora de las instalaciones en colegios, las instalaciones deportivas, como la reforma del Palacio de los Deportes en Ventanielles o las futuras pistas de atletismo cubiertas en Ciudad Naranco, el colector oeste o la Ronda Sur.

Transformacion 

El confinamiento domiciliario ha acelerado la implantación del teletrabajo, que era relativamente escasa antes del mes de marzo y que, forzada por las circunstancias, ha llegado para quedarse. Por tanto, el ayuntamiento trata de sumarse a esta transformación y apoyar la revolución digital; se trata de ayudar al tejido empresarial y comercial a sumarse a la digitalización y crear infraestructura tecnológica. 

También insiste Javier Cuesta en que es necesario «evitar que la gente se relaje y para ello tienen que saber muy bien lo que tiene que hacer y cómo hacerlo». Esto se consigue con una «línea de asesoramiento y consultoría para que las empresas tomen las medidas necesarias», así como un sistema de certificación de seguridad, de señalización, etc.

Cultura

El responsable de las arcas municipales cree que el sector cultural merece un capítulo aparte, como se verá en las páginas siguientes. «Oviedo está reconocido como motor cultural que genera negocio aguas abajo, hacia servicios o comercio, y es un sector muy afectado. No queremos que se nos caiga», insiste. Por eso se ha financiado un conjunto de actividades, empezando por el programa Nos vemos en la calle, que busca reactivar el sector mediante la contratación de artistas locales, músicos o actores, pero también con gasto en otros sectores como el del libro, con la compra de ejemplares para las bibliotecas municipales.

Modernizar ventanillas

Lo que Javier Cuesta denomina «eje horizontal» y cuyo nombre formal es Simplificación e Impulso a la adaptación organizativa consiste en utilizar la experiencia que la administración municipal adquirió durante el confinamiento para actualizar su funcionamiento. Es decir, agilizar la tramitación de licencias por vía telemática, reducir los plazos de los trámites y también impulsar el teletrabajo de los funcionarios. 

La idea, dice, es que «la maquinaria no pare» aunque se produzcan retrocesos en la lucha contra la pandemia. Mientras tanto y ante la incertidumbre de un rebrote en otoño, la maquinaria sigue funcionando con otro sonido en sus engranajes.

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