La segunda vida de los 17 pueblos abandonados de Oviedo

La cercanía a la capital, el precio atractivo y el teletrabajo reactivan el interés por la vuelta a zonas rurales

Casa deshabitada en la localidad ovetense de Cabornio
Casa deshabitada en la localidad ovetense de Cabornio

El pequeño pueblo de La Granja, en la parroquia ovetense de San Claudio, está apenas a 15 minutos de la capital asturiana. Tiene diez viviendas y hace 20 años contaba con 36 habitantes permanentes. Ahora no hay ninguno. Es uno de los 17 pueblos deshabitados de Oviedo, según el último censo del INE.

En muchos casos se trata de casas de vecinos que siempre vivieron en el pueblo, octogenarios que las abandonan o fallecen. Otra llevan años cayendo y algunas siguen abiertas, más o menos mantenidas como vivienda ocasional: los herederos de quienes las habitaron las usan para fines de semana.

También hay un tímido retorno a los pueblos: algunas familias optan, por su calidad de vida, su bajo precio y por su cercanía a Oviedo, por instalarse en algún núcleo rural. Es el caso, por ejemplo, de Perlavia (Trubia), que en los últimos 20 años solo perdió 7 de los 63 habitantes que tenía. Hay una población envejecida, pero también varias familias con niños que han rehabilitado casas y se han instalado recientemente. Trabajan en la capital o teletrabajan.

Los precios son, según varios portales inmobiliarios, bastante atractivos respecto a la capital, si bien es cierto que están experimentando un encarecimiento. Comprar una pequeña vivienda, en condiciones habitables o en buen estado pero para rehabilitar, puede costar en torno a los 20.000 euros.

Una vivienda en ruinas en la falda del Naranco, uno de los lugares más cotizados del municipio de Oviedo
Una vivienda en ruinas en la falda del Naranco, uno de los lugares más cotizados del municipio de Oviedo

Muchos otros pequeños núcleos rurales de pocas viviendas permanecen, según el INE, sin habitantes censados. Es el caso de El Polledo y Reculaño en Bendones;  Abedul, El Cabornio, Las Murias y Las Rozas en Box; La Venta, en Brañes o Los Molinos y La Brañiella en Cruces.

Rebollada tenía cuatro viviendas, pero de otros lugares como El Pevidal, Las Matas, el Atrollo La Premaña solo queda una. En Lusiella, en la parroquia de Pereda, nada más queda una vivienda, aunque hasta hace pocos años había siete habitantes. Un éxodo que deja entrever, sin embargo, algunos esperanzadores indicios de retorno.

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