El dragón que tomó Trubia

Cómo es y para qué sirve el vehículo que proyecta Defensa y que sustituirá a varias unidades antiguas como el BMR, que cumplió 40 años de servicio

El Vehículo de Combate con Ruedas (VCR) Dragón 8x8 en una de sus versiones, fabricado en parte en Trubia (Oviedo)
El Vehículo de Combate con Ruedas (VCR) Dragón 8x8 en una de sus versiones, fabricado en parte en Trubia (Oviedo)

La vertiente laboral y económica es la que ha acaparado los atención en cuanto a la fabricación de un nuevo vehículo militar en Trubia (en algunos de sus componentes esenciales), el VCR Dragón 8x8. Pero ¿qué es lo que se va a hacer realmente en la fábrica ovetense durante la próxima década, y para qué servirá?

En primer lugar, VCR son las siglas de Vehículo de Combate de Ruedas y se refiera a un vehículo blindado de ocho robustas ruedas, todas ellas motrices. Y tienen que ser robustas ya que soportarán un peso de entre 22 y 30 toneladas. Para hacerse una idea, un turismo grande, como un Mercedes 500, pesa dos toneladas. Así que esas ocho ruedas trasladarán el equivalente en peso de un máximo de 15 coches.

Este monstruo (aunque en términos militares se lo puede calificar de «ligero») mide unos ocho metros de largo, algo más de 2,5 de ancho y dos de alto: equivale al volumen de un salón, algo alargado, común en muchas viviendas españolas.

Una cosa así lleva, lógicamente, un motor que pueda con él y le dé la velocidad que requiere el ejército en algunas situaciones: dado que en carretera podrá superar los 100 kilómetros por hora, algunas fuentes estiman en 540 caballos su potencia máxima, también en función de la versión, con una autonomía superior a los 700 kilómetros.

Para qué lo necesitamos

Defensa se planteó sustituir el viejo vehículo BMR, algunos de cuyos componentes también se fabricaron en Trubia, por otro más seguro. Este fue diseñado para una vida útil de 20 años y lleva 40 en servicio, desde 1979. Obviamente se quedó muy atrás tecnológicamente y también en cuanto a seguridad.

El BMR, según el ministerio, ya tenía carencias para la intervención en conflictos en los que se multiplica el uso de minas y potentes explosivos caseros, así como armas contracarro. Tanto en misiones de paz (Afganistán, Irak y otras) como en intervenciones bélicas como la Guerra del Golfo, es muy probable que la Infantería española no estuviera ya protegida lo suficiente, teniendo en cuenta que la protección total no existe en un escenario de guerra.

También jubilará Defensa los Transportes Oruga Acorazados (TOA), los Vehículos de Exploración de Caballería (VEC), y los vehículos adquiridos para la protección frente a minas y artefactos explosivos improvisados, como el Lince y el RG-31.

El ministerio resume que «en los próximos años, el Ejército de Tierra deberá actuar en entornos impredecibles, dinámicos, inestables y de creciente complejidad», lo que «obliga a una evolución en el concepto de sus brigadas», la unidad de combate referente de las fuerzas operativas terrestre. En este sentido, «las futuras brigadas se dotarán de las capacidades necesarias como un Sistema de Combate Integral, es decir, adquiriéndose todas ellas de forma global». Ahí entra el VCR Dragón.

Y cuánto nos cuesta

Así que el Gobierno aprobó un ambicioso plan para encargar a las factorías españolas, entre ellas Trubia, 1.000 nuevas unidades del VCR y surgió el Dragón, basado parcialmente en un modelo suizo llamado Piranha. El coste total del programa, que incluye el desarrollo y la fabricación usando también componentes a fábricas externas, como el armamento o el motor, es de 3.836 millones de euros y fue encargado a varias empresas, entre ellas Santa Bárbara Sistemas (del conglomerado norteamericano General Dynamics).

Eso quiere decir que cada Dragón 8x8 nos saldrá al final del programa por unos 4 millones de euros de promedio. Naturalmente, hay muchas diferencias de coste según la versión. En la primera etapa se invertirán 2.100 millones de euros para producir 348 unidades (6 millones de coste promedio), con un precio por vehículo mucho menor en los dos siguientes lotes de 365 y 285 unidades. Para la economía local significa, según la ministra de Defensa, Margarita Robles, que se llegará a los 940 empleos directos en la fábrica de Trubia y 4.500 empleos «indirectos o inducidos» en el año 2023.

Dado que su periodo de servicio es muy largo, 40 años, también es previsible que Trubia se beneficie del mantenimiento del Dragón, por lo que para el municipio es una muy buena noticia.

Y cómo es

Hay  una diferencia fundamental entre el viejo BMR, que era básicamente de transporte, y el Dragón, que es un vehículo de combate. Eso quiere decir que integra un potente armamento y sistemas sofisticados de defensa. Además, la concepción modular hace que se puedan producir hasta 13 configuraciones según los necesite el ejército.

Los primeros prototipos ya se han probado este año. De esos 348 que se están produciendo, 346 estarán armados con torres; 114 con estaciones de empleo remoto ligeras, 56 para Caballería, con torres tripuladas y cañones de 30 mm; 176 torres de empleo remoto con cañones de 30 milímetros y 40 de ellas tendrán lanzadores de misiles Spike LR.

Los cinco «demostradores» o prototipos con distintas configuraciones para que los pruebe el Ejército llevan dentro de 5 a 11 soldados. Como las versiones varían tanto, cada una de ellas requiere distintos especialistas. Mientras que, por ejemplo, la versión D1 puede llevar 11 efectivos, la D3, que es un puesto de mando u observador avanzado de artillería, sólo requiere cinco hombres o mujeres a bordo.

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