La docente asegura que por sus problemas pulmonares crónicos no tolera el tipo de mascarilla FFP2, pero «aun así me obligan a acudir presencialmente a mi puesto de trabajo»
03 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Montse García es profesora de religión en un colegio de Oviedo. Padece de una enfermedad pulmonar crónica que le impide usar mascarillas FFP2, por prescripción médica. «He mandado un informe de mi neumóloga al Instituto Asturiano de Prevención de Riesgo Laborales, y aun así me obligan a acudir presencialmente a mi puesto de trabajo», clama la docente. «Estoy dando clase online desde el aula de al lado».
La situación de esta profesora es complicada. Desde hace más de diez años tiene que pasar dos revisiones anuales para hacer un seguimiento de su patología respiratoria. «No es ninguna broma», lamenta García. Como refleja su doctora en uno de los informes que envió para explicar su situación, «no tolera» el tipo de mascarilla FFP2. Según la profesora, la respuesta que recibió es la siguiente: «pero no está contraindicada», por lo que tiene que asistir de manera presencial a su puesto de trabajo «con una mascarilla de tela, de mentira, de las que no hacen absolutamente nada», explica.
Cuando empezó la pandemia, Monste García explicó su situación al IAPRL y estuvo ejerciendo el teletrabajo recomendado, «pero ahora me dicen que estamos en un escenario diferente a hace unos meses», asegura la profesora. Por ese motivo tiene que acudir al centro, donde «comprenden perfectamente mi situación». La dirección le ha facilitado las cosas y actualmente la docente da sus clases, online, desde otra aula del mismo centro educativo. «Es de traca», ríe la docente.
Montse García critica «la falta de empatía» con su situación
García lleva más de 30 años ejerciendo como profesora y afirma que si está luchando por hacer su trabajo desde casa «no es por ganas de no trabajar, es por salud». La profesora asegura que se ahoga subiendo las escaleras con la mascarilla FFP2, y que por eso se ve obligada a «usar una que protege menos». «Es una falta de empatía tremenda», lamenta.
Además, dentro de su crispación, afirma que «desde el Principado no están dando bajas por covid a los profesores, porque habría muchas que cubrir y no hay dinero. Pero claro, eso no se cuenta».
Desde el centro, según la docente, «no pueden hacer nada más de lo que están haciendo. Que yo teletrabaje no depende de ellos». Es por eso que da sus clases desde un aula colindante a la de sus alumnos, niños de entre tercero y sexto de primaria. «Mientras yo doy mi clase online otro profesor está físicamente en el aula con los niños», señala García.
Ante esta situación que está viviendo, lo que Montse García pide es que «se comprenda la situación» y desde el IAPRL hagan caso a los informes de su neumóloga, que reflejan su intolerancia al tipo de mascarilla FFP2 por sus problemas respiratorios crónicos.