El colosal robo del Banco de España

DANIEL ROIG

OVIEDO

Guardias Civiles con parte del dinero recuperado del asalto al Banco de España de Oviedo en 1934. En total solo se encontró el 30% de los 14,5 millones de pesetas que se llevaron los revolucionarios
Guardias Civiles con parte del dinero recuperado del asalto al Banco de España de Oviedo en 1934. En total solo se encontró el 30% de los 14,5 millones de pesetas que se llevaron los revolucionarios

Los revolucionarios de 1934 reventaron la cámara acorazada y se llevaron casi 14,5 millones de pesetas, el equivalente a 28 millones de euros actuales

06 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

En el turbulento octubre de 1934, Asturias había estallado en una revolución que dejó profundas huellas. El jugoso objetivo del Banco de España de Oviedo no pasa inadvertido a los sublevados, que saben que el capital es la savia necesaria para toda revolución. Hasta ese momento, ningún atraco había obtenido el enorme volumen de dinero con el que lograron hacerse.  

La noche del 9 de octubre, los revolucionarios asaltan lo que entonces era sucursal de la entidad y hoy acoge la sede de la Presidencia del Gobierno asturiano, en la calle Suárez de la Riva con esquina a Marqués de Santa Cruz. Se trata de un edificio aislado, sólido, que había sido construido junto a la fachada trasera de la moderna Diputación según los planos de José de Astiz y Benito González del Valle en 1917. Desde unos días antes, cuatro carabineros y media docena de soldados custodian el banco.

Pero no pudieron repeler el ataque de un grupo de aguerridos mineros al mando de Cristino García Granda, un gozoniego que no dejaría de luchar desde entonces, primero en la Guerra Civil y luego en la segunda Guerra Mundial junto a la resistencia francesa. Tras cuatro días de asedio, desde los tejados aledaños consiguen penetrar en el edificio y rendir a los defensores.

El imponente edificio de la antigua sucursal del Banco de España de Oviedo, en 1928. Fue asaltada durante la revolución de 1934 y ahora es sede de la Presidencia del Gobierno asturiano
El imponente edificio de la antigua sucursal del Banco de España de Oviedo, en 1928. Fue asaltada durante la revolución de 1934 y ahora es sede de la Presidencia del Gobierno asturiano

Entones se hace cargo el comité revolucionario. Graciano Antuña y el dirigente socialista Ramón González Peña, de quienes dicen que son los cerebros de la operación, acuden a ver cómo se puede reventar la caja fuerte del banco, una tarea que no resultaba fácil en absoluto. Las llaves (o al menos algunas de las necesarias; siempre había más de una y en distintas manos), dicen algunas fuentes, habían sido arrojadas al retrete por el director del banco, Jesús Álvarez Amandi.

Las puertas blindadas del sótano resisten. Tras varias propuestas e intentos, al final, solo con dinamita consiguen doblegar el acceso. El fabuloso botín es de casi catorce millones y medio de pesetas lo que, actualizado en dinero actual según la tabla del INE, supondría unos 28 millones de euros. También había en la cámara oro y joyas que los revolucionarios no tocaron.

En un primer momento, el dinero se envía a Sotrondio y se reparte entre las organizaciones y dirigentes sindicales. Hay historiadores que aseguran que anarquistas y comunistas negaron haber recibido parte del botín, que en ese caso -de dar crédito a esos testimonios- habría quedado en manos de los socialistas. 

La revolución, como es sabido, fue duramente reprimida por el gobierno de la República y fracasó. El Banco de España envía al funcionario Crescencio Mendoza y Corcuera, director de la sucursal de Gijón. En las memorias de la entidad publicadas en 1935 sobre el ejercicio anterior se lee: «Grave y doloroso en extremo, por el síntoma que revela y por lo importante de sus consecuencias, ha sido el robo de 14.425.060,60 pesetas, cometido por los revolucionarios de Oviedo en la Sucursal del Banco de España en aquella ciudad, en la que se van entregando en depósito para su custodia a disposición de la Autoridad judicial que entiende en las actuaciones correspondientes, las cantidades recuperadas por la Fuerza Pública, que ascendían a fin del ejercicio que comento a 2.637.293 pesetas».

También recuerda ese documento que «La Administración y el Consejo atendieron con la mayor rapidez al restablecimiento de la normalidad bancaria en la región asturiana después del movimiento revolucionario, que tantos quebrantos y ruinas causó en aquella comarca, enviando, en cuanto fue posible, un director-inspector con personal auxiliar e instrucciones adecuadas, y una comisión, después, integrada por el  subgobernador 1.° y los consejeros señores Conde de Limpias y Fernánez Aritio, para completar la inspección conveniente y la oportuna adopción de medidas».