«Tuve que devolver 400 euros de ayudas porque cerré antes de seis meses»

La crisis por la pandemia de la covid-19 acabó con muchos comercios clásicos de Oviedo, como la zapatería Nansy, Electrodomésticos Sabino o Calzados Garrido

Electrodomésticos Sabino, en la avenida de Galicia, cerrado debido a la crisis. Llevaba abierta desde 1953
Electrodomésticos Sabino, en la avenida de Galicia, cerrado debido a la crisis. Llevaba abierta desde 1953

Las ciudades abren y cierran comercios constantemente. Al igual que las personas, nacen y mueren, cuando sus dueños se jubilan y nadie toma el relevo o cuando una crisis azota duramente. El balance de este año de pandemia ha acentuado ese proceso natural de desaparición: son muchos los comercios que han cerrado.

Algunos formaban parte del paisaje de la capital desde hace muchos años, como fue el caso de Nansy, la zapatería infantil de la calle Gil de Jaz, la cafetería Casal, en Doctor Casal; Electrodomésticos Sabino y la tienda de decoración Yturriaga, en la avenida de Galicia o Calzados Garrido, frente al teatro Filarmónica.

Zapatería Nansy en la calle Gil de Jaz, en una foto de archivo, actualmente desaparecida.
Zapatería Nansy en la calle Gil de Jaz, en una foto de archivo, actualmente desaparecida.

Nansy era uno de los numerosos comercios bajo los soportales con arcos de esa calle. Su propietaria era Custodia Valiente, que regentaba el negocio hasta el cierre y que su madre abrió hace cinco décadas. Decidió echar el cierre el pasado mes de septiembre. «Después de 50 años y dos generaciones, decimos adiós. Nos llevamos los buenos recuerdos y la satisfacción de haber llegado hasta aquí», comentaba Valiente. «Era muy difícil mantener el negocio así».

Y además, devolver ayudas

Además, sobre la tristeza de tener que cerrar, hace poco le llegó una notificación del Principado: tenía que devolver los 400 euros de ayuda que recibió durante el primer confinamiento. Con intereses, además. «Me llamaron para decirme que cuando eché el cierre no habían pasado seis meses desde que terminó el plazo de solicitud de esa ayuda. Y los que cerramos no solemos mejorar nuestra situación económica, para que además nos reclamen la devolución de las ayudas».

Ya antes de la pandemia, hace pocos años, había cerrado la mítica Chavalín, también zapatería infantil, y la semana pasada anunciaba la liquidación del negocio otro clásico del ramo: Garrido, en la calle Mendizábal, que lleva casi nueve décadas, desde 1932, y ahora se ve abocado a echar la persiana «con gran pesar», según manifestaba su dueño a principios de este mes.

Decoración Yturriaga, en la avenida de Galicia, que anunció su cierre hace unos meses
Decoración Yturriaga, en la avenida de Galicia, que anunció su cierre hace unos meses

También hay otros negocios como los de hostelería, muy golpeados por la pandemia, que bajaron o bajarán la persiana tras muchos años de trabajo. Es el caso de la cafetería Casal, que llevaba más de treinta años abierta en el centro de Oviedo, clausurada desde el pasado mes de febrero. Abierta en 1989, su dueño actual, José Antonio Marcos, se jubiló y de momento no ha habido quien retome el negocio. Algunos cambian, como la cafetería El Chacal, en la calle Cervantes. Sus dueños se jubilaron y el nuevo propietario echó el cierre durante la pandemia; ahora sigue siendo cafetería pero cambió su nombre. También cerró la veterana cafetería Zeus, en Río San Pedro. 

Sabino, en la avenida de Galicia número 6, llevaba funcionando desde el año 1953, pero tampoco pudo aguantar los embates de la crisis. En la misma calle, más adelante, frente a Villa Magdalena, se ubica la tienda Yturriaga, otra de toda la vida que se cierra por jubilación.

Pescados García, en la calle Silla del Rey, es otro de los comercios cerrados durante la crisis de la covid-19
Pescados García, en la calle Silla del Rey, es otro de los comercios cerrados durante la crisis de la covid-19

Son muchos los que cerrarán en el centro, como la boutique Nither, que está de liquidación o Sttilo, en Marqués de Pidal. Pero también llegaron los cierres a los barrios. En la zona de Valentín Masip, por ejemplo, echó la persiana la conocida pescadería García, en la calle Silla del Rey.

No son los únicos, claro está. Solo una pequeña y dolorosa muestra. Las restricciones en los horarios, las escasas ayudas públicas y el descenso del consumo debido a la crisis que dura ya un año han dado la puntilla a la mayor parte de ellos, y seguramente aún no ha terminado la sangría.

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