Así perdió Oviedo una obra del arquitecto español más laureado

Rafael Moneo, que hoy ha recibido el León de Oro de la Bienal de Venecia, fue el primer candidato para hacer el auditorio Príncipe Felipe

El arquitecto Rafael Moneo, ganador del León de Oro de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2021. Fue la primera opción para realizar el auditorio de Oviedo
El arquitecto Rafael Moneo, ganador del León de Oro de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2021. Fue la primera opción para realizar el auditorio de Oviedo

El arquitecto navarro Rafael Moneo, premio Príncipe de Asturias, premio Pritzker y hoy flamante premio León de Oro de Bienal de Arquitectura de Venecia, fue la primera opción del ayuntamiento para realizar lo que hoy es el auditorio Príncipe Felipe.

¿Por qué perdió Oviedo la oportunidad de disponer de un edificio único, tan singular como el Kursaal de San Sebastián o el Museo de Mérida, obras de Moneo?

El origen de la idea del auditorio, según cuenta el exalcalde Antonio Masip en su blog, fue una propuesta del Principado. Moneo, entonces decano de Harvard, tomó el testigo y  vino a hacer una visita privada a Oviedo. Dice el alcalde Masip que, «rayando en la emoción», le pidió a la policía municipal que lo localizara. Estaba haciendo fotos en el emplazamiento del antiguo matadero (hoy centro comercial Los Prados), donde inicialmente estaba previsto hacer el auditorio.

Allá se presentó Masip. «Moneo se me reveló enseguida personalidad sencilla y genial, el humanista que veía en él Vicente Verdú. Sin más, me dijo que eran error los emplazamientos previstos y que, por su parte, optaría por el Instituto en la antigua finca Roel, en línea con el frente lejano del Campoamor y próximo de las copas de los árboles franciscos».

Masi le respondió que el ayuntamiento no disponía de la parcela, por lo que Moneo propuso entonces el ya cerrado depósito de agua de El Fresno, desde donde preveía contemplar la aguja de la Catedral y aún la cercanía del Campo. «Volvió otra mañana con una miniatura,'¡que no anteproyecto!' insistía, y, recuerdo, almorzamos, invitados por el Consejero, en el tristemente desaparecido Marchica».

Cuando el encuentro y la propuesta trascendieron, se generó una polémica por parte de la oposición ante la presunta destrucción del Fresno. Ante esta discusión, Moneo renunció.

Lo que sigue es conocido. Gabino de Lorenzo ganó las siguientes elecciones y gobernó con apoyo tránsfuga, y luego adjudicó el proyecto a un arquitecto local, Rafael Beca… en el mismo emplazamiento que había propuesto Moneo. Así se llevó a cabo la obra, que como es sabido no figura en ningún catálogo internacional como arquitectura de relieve.

«De haber seguido con Moneo Oviedo hubiera tenido una obra, arquitectura de excelsa calidad, entre la que estaría un plan de seguridad sin precariedades a la altura de la marca de su autor. ¡Un Moneo en lugar de los posteriores fraudes y decepciones de Beca y Calatrava!», concluye Masip.

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