Cómo estas dos calles dieron «esquinazo» a la memoria histórica

G.G.

OVIEDO

Avenida de Italia, en el Campo San Francisco de Oviedo. Fue nombrada así como homenaje a la ayuda de aquel país a las tropas franquistas
Avenida de Italia, en el Campo San Francisco de Oviedo. Fue nombrada así como homenaje a la ayuda de aquel país a las tropas franquistas © Daniel Roig

Las avenidas de Alemania e Italia, en el Campo San Francisco, fueron renombradas por el franquismo para agradecer su ayuda en la guerra

08 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras la intensa polémica en torno al nomenclátor franquista de Oviedo, dos calles o, mejor dicho, avenidas, han pasado de puntillas por el asunto aunque en su día tuvieron una clara intención política. Se trata de las avenidas de Italia y Alemania, ambas en el Campo San Francisco.

Aparentemente no hay placas que cambiar. Al formar parte del parque, pocos conocen sus nombres y nada visible los hace recordar. Sin embargo, ambas (y una tercera, la de Portugal, ya desaparecida) estaban dedicadas a naciones «amigas» del golpe del general Franco. Como es sabido, esos países enviaron tropas y armamento moderno que contribuyeron a la victoria de los sublevados.

Así lo señala José Ramón Tolivar Faes (Nombres y cosas de las calles de Oviedo, 1992), quien afirma que los nombres «fueron puestos, sin duda, en reconocimiento de estos países por su actitud comprensiva ante el Movimiento nacional que entonces acababa de producirse». Llegada la democracia, «nuevos vínculos de simpatía hacia esas naciones justifican sobradamente que sus nombres sean recordados», añade.

Por tanto, ya durante la Guerra Civil, el ayuntamiento de Oviedo quiso reconocer a los gobiernos fascistas su participación. La avenida de Italia se llamaba avenida de Francia (que había sido el nombre de la calle Uría durante una semana) desde el año 1918, para conmemorar la victoria del país vecino en la I Guerra Mundial. Se trata del camino que lleva desde el paseo de los Álamos, frente a una esquina de la Escandalera, hasta la actual plaza del general Ordóñez. Antiguamente conectaba con la vía de salida de la ciudad hacia el oeste, lo que hoy sería (con alguna modificación) el eje de avenida de Galicia y Fuertes Acevedo.

La avenida de Alemania corre casi paralela desde la esquina este del parque, donde está el Escorialín, hasta la calle Santa Susana. Es una historia curiosa, pues se llamaba anteriormente, desde 1910, avenida de Pasteur en honor al biólogo francés célebre por su descubrimiento de las vacunas. Esto se debe a que desembocaba en la puerta del gran hospital de Llamaquique, muy dañado durante la guerra y posteriormente derribado.

Según Tolivar Faes, ese camino bordeaba la tapia del antiguo convento franciscano que da nombre el parque, y que despareció a principios del siglo XX. En 1936 se renombró con la denominación del país germano que ha permanecido hasta la actualidad sin pena ni gloria.

Como dato curioso, la estatua dedicada a Leopoldo Alas Clarín (con cuya nieta se casó Tolivar Faes) está en este paseo, donde fue instalada en 1931 y destruida por exaltados falangistas tras el fusilamiento de su hijo, el rector Leopoldo García-Alas. Años más tarde, aún durante el franquismo, el monumento fue parcialmente restaurado.