Aarón Zapico, comisario de Oviedo a Capital Europea de la Cultura: «Es un deber facilitar el acceso a las artes a todo tipo de público»

Ana Méndez REDACCIÓN

OVIEDO

Aarón Zapico, comisario de Disciplinas Musicales de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031
Aarón Zapico, comisario de Disciplinas Musicales de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031

El director de orquesta busca modernizar la música clásica y potenciar todos los ámbitos, asegurando que «todo tenga su espacio»

20 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Aarón Zapico es un director de orquesta, clavecinista y gestor cultural asturiano nacido en Langreo en 1978. Reconocido como una de las figuras más destacadas del panorama musical español, ha sido fundamental en la recuperación del patrimonio musical español y en la renovación del sector de la música clásica. Actualmente es Comisario de Disciplinas Musicales de la candidatura de Oviedo a la Capitalidad Cultural Europea 2031, donde promueve la inclusión y la accesibilidad de la música para toda la ciudadanía.

—¿Cuáles son sus objetivos principales como Comisario de Disciplinas Musicales dentro de la candidatura de Oviedo 2031? ¿Qué áreas le interesa potenciar?

—Mi área de competencia es la música clásica, sobre todo. Pero no solo la música clásica, sino todas las disciplinas musicales que hay en el panorama. Es un conjunto de disciplinas musicales muy amplia. Realmente Oviedo es muy conocida y tiene una importancia trascendental con la música clásica. Pero además de la música clásica, hay otro tipo de disciplinas artísticas relacionadas con la música que tienen también una importancia muy grande. Desde el pop, el rock, la música tradicional, folclórica, el rap, las nuevas escenas, absolutamente todo. Entonces digamos que esa es mi área de competencia. ¿Objetivos? Intentar de alguna manera que todo tenga su espacio y todo tenga su sitio. Y procurar que estas disciplinas musicales sean accesibles para todo el mundo y que puedan satisfacer a la mayor parte de gente posible.

—En algunas entrevistas hablaba de poder involucrar todo esto al mundo rural y a personas que tienen menos acceso a la música...

—Sí, realmente, sobre todo con la música clásica tenemos un problema importante que es que solo nos dedicamos a un tipo de público muy determinado, que es el que, tanto económicamente como por sus condiciones físicas y psíquicas, puede acceder a un concierto. Pero hay más gente. La ciudadanía la compone gente con menos poder adquisitivo, con más poder adquisitivo, gente que tiene unas dificultades motrices, gente que tiene otras capacidades. Entonces creo que es un deber de la ciudadanía y de los responsables de la administración pública el poder facilitar el acceso a las artes a todo tipo de público. Por eso, la candidatura de Oviedo 2031 hacia donde camina la cultura a nivel europeo y en el futuro, en el medio y largo plazo, es a involucrar a todo el territorio. Entender el territorio no solo lo físico, no solo ir a la ciudad sino también a los núcleos rurales y a las personas que componen ese territorio. Todos los rangos de edad, todas las capacidades de todos los niveles, todas las edades. Realmente el trabajar para todos de una manera, no solo limitarnos a contratar una orquesta buenísima, que venga, que toque y ya está. Eso no es el objetivo. 

—¿Cómo planea fomentar esa participación para todo el mundo?

— Esto lo llevo haciendo años independientemente de mi comisariado de Disciplinas Musicales de la candidatura de Oviedo 2031. Procuro, dentro de mi carrera, facilitar el que se pueda llevar a cabo este tipo de iniciativas. No siempre es fácil porque no mucha gente está concienciada con este tipo de actitud. Pero bueno, procuro en la medida de lo posible poder llevarlo a cabo. Por ejemplo, en diciembre junto a la Fundación La Caixa vamos a hacer un mesías participativo adaptado a unos colectivos muy determinados con otras capacidades. Creo que es muy interesante y que cada vez debemos de alguna manera involucrarnos en esto. Cuando estamos gestionando cualquier tipo de iniciativa, de proyecto, de administración, dirigiendo a un colectivo que está ofreciendo algo, debemos ser conscientes de que ese algo que ofrecemos tiene que llegar a todo el mundo, sobre todo si es dinero público. Y si es dinero público tenemos que tener ese objetivo prioritario de no desatender a ninguno de los colectivos.

—¿Cómo cree que se puede diferenciar Oviedo de otras ciudades a través de la música?

—Creo que la candidatura de Oviedo es una candidatura imbatible por la conjunción de disciplinas que se está desarrollando. Hay puntos muy fuertes como es el tamaño de la ciudad, la accesibilidad, el clima, el carácter de la gente, los recursos, el patrimonio artístico que tiene, histórico, y la música clásica es uno de estos puntos interesantes. Pero creo que lo imbatible, lo que hace esta candidatura especial o superior a las demás, en mi opinión, es el equilibrio de todo. En este sentido, es innegable que la música clásica es una de las grandes ventajas de Oviedo con respecto a otras ciudades, pero no podemos descuidar otras disciplinas y no podemos descuidar otros puntos. Hasta donde llega mi responsabilidad o mi oportunidad de contribuir a este proyecto, mi idea es que la música clásica sea más moderna todavía. Es decir, más moderna en la gestión,  en el impacto, en la oferta de programas, en cuanto a dónde se realizan esos programas. Para eso hay que innovar, en el sentido de que los espacios se abran. Ya no solo utilizamos el auditorio o un teatro, sino que abrimos esos espacios, utilizamos nuestro patrimonio industrial y arquitectónico para poder ofrecer esos conciertos. Y a la vez algo que es muy lógico, pero también muy revolucionario, que es modernizar esa gestión e intentar que el impacto del artista o de la orquesta que viene a Oviedo sea mucho mayor. Es decir, utilizarlo en un sentido mucho más amplio en cuanto a difusión, en cuanto a didáctica y pedagogía. Intentar que cualquier impacto cultural que haya en Oviedo o en cualquier región de Asturias se magnifique y toque al máximo de público posible. 

— ¿Cómo le gustaría que los proyectos que va a impulsar ahora como comisario se mantuvieran y evolucionaran más allá de la candidatura?

—Lo importante de la candidatura es que nos ha obligado a reflexionar un poco a todos, a la ciudadanía, al equipo de gestión de la candidatura y a todo lo que lo rodea. También al ayuntamiento de Oviedo y a sus concejalías. Ha obligado a todo el mundo a repensar un poco, a no pensar en la cultura como un hecho fugaz y un hecho que ocurre en un mandato o en una legislatura, sino que es algo que implica a la ciudadanía a corto, medio y largo plazo. Para mí es la palabra fundamental. La cultura es una herramienta poderosísima de cambio, es casi más importante que la industria. Tenemos la capacidad con la cultura, con la pintura, con la música, con cualquier tipo de arte de cambiar a la ciudadanía, de influirla en el sentido más benévolo del término y crear una ciudadanía empática, con imaginación, una ciudadanía que pulse por la ciudad. Entonces creo que lo más importante de Oviedo 2031, independientemente de que salga la vencedora o que vaya pasando eliminatoria, es que nos ha obligado un poco a todos a pensar de una manera más pausada, sosegada y estructurada en la cultura como a medio y largo plazo.

—¿Cuál sería su «logro perfecto» al finalizar esta candidatura?

—Mi labor es una pequeña parte de un todo. No tengo ningún tipo de aspiración de hemos conseguido esto gracias a que yo dije esto. Para mí el logro personal no sería tanto que Oviedo sea la ganadora, que desde luego es el objetivo y sería maravilloso a todos los niveles, sino que se lograse esto que te comentaba, que la cultura esté en manos de profesionales, deje de estar tan politizada y deje de estar, digamos, tan sometida a los vaivenes políticos de turno. Que se piense en ella como algo que tenemos que pensar, estructurar y diseñar de una manera seria, cabal y sobre todo profesional y a medio y largo plazo, que influya realmente en la vida diaria de las personas para bien.

—¿Por qué cree que es importante que Oviedo pueda ser elegida Capital Europea de la Cultura?

—Varias razones. Una, es una región privilegiada a nivel natural. Soy de la cuenca minera y no nos damos muchas veces cuenta del privilegio del espacio donde vivimos, con la montaña, el mar, la naturaleza... todas las distancias son asumibles. Oviedo es una ciudad perfectamente caminable, con un patrimonio fantástico, maravilloso, con una estructura cultural privilegiada. Y creo que Asturias es una región también muy abierta a la gente que viene de fuera, muy amable, muy afable, cálido y acogedor. Conocemos los ciclos de música clásica, conocemos este tipo de cultura que trasciende mucho, pero es que debajo y al mismo nivel hay una cultura pictórica, escultórica, de nuevas generaciones, de nuevos espacios, de rock, de pop, de Indie alternativo. Entonces el poder conjugar, digamos, todas estas fuerzas, puede hacer Oviedo una candidatura realmente merecedora del premio final. 

—¿Qué significa para usted ser el comisario de Disciplinas Musicales? 

— Yo elegí vivir en Asturias. Después de estar muchos años fuera, volví a Asturias con la idea de poder contribuir al desarrollo de lo que creo que es una comunidad privilegiada en muchos aspectos. Entonces, cualquier tipo de reconocimiento, cualquier tipo de función en aras de conseguir ese desarrollo cultural, musical, etc., para mí es un premio y un reconocimiento. Estoy muy agradecido de que me hayan invitado a ser comisario de estas disciplinas musicales y poder contribuir toda mi experiencia como músico, como director de orquesta, como gestor, a cualquiera que me lo pida y en cualquier momento.