Ovidio Parades presenta «Frances Farmer no murió en Seattle»: «Mientras escribía, me aislaba de mi propio dolor»

OVIEDO

El escritor ovetense Ovidio Parades
El escritor ovetense Ovidio Parades

El escritor publica una obra formada por veinticuatro relatos a través de mujeres cuyas historias se cruzan hasta llegar a la figura de Frances Farmer

07 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El escritor ovetense Ovidio Parades presenta su libro «Frances Farmer no murió en Seattle», una obra compuesta por veinticuatro relatos protagonizados por mujeres cuyas vidas se entrelazan unas con otras. «La secundaria del primer relato es la protagonista del siguiente y así sucesivamente, y también van apareciendo personajes de unos cuentos en otros», cuenta el escritor.

El punto de partida del libro nace de una imagen real. Parades recuerda cómo, durante unas vacaciones en el sur, vio a una mujer que trabajaba «a la puerta del bingo fumando», y hablaba «una mezcla de inglés, español y alemán». Esa escena despertó su curiosidad: «Nada más que subí a la habitación, me puse a tomar notas y dije: yo creo que aquí hay un personaje y hay que escribir un poco su historia, de dónde viene, qué hace esta mujer aquí, cuál es su pasado».

De esa mujer imaginada a partir de la realidad surgió el primer relato, y de ahí el resto. «Parte de esa imagen y termina en Seattle, con la historia de Frances Farmer», señala. El título del libro alude a la actriz estadounidense Frances Farmer, cuya vida y trágico destino marcaron al autor: «Me había fascinado su historia, cuando vi la película hace muchos años que protagonizó Jessica Lange». Parades explica que Farmer fue considerada «una rebelde porque quería hacer lo que le daba la gana, y en aquellos años para una mujer era muy complicado». El relato final del libro se centra en ella, y, según el autor, los anteriores «se van acercando a Seattle para ir un poco anudando todas las historias». 

Aunque estén entrelazados, los cuentos son independientes: «Cada uno es independiente, son mujeres que están ante un dilema o ante una situación que la vida te pone», explica Parades. Las protagonistas enfrentan pérdidas, enfermedades, amores inesperados o la simple contemplación del paso del tiempo: «Una mujer se entera de que su madre acaba de morir, otra le detectan una enfermedad, otra está viendo la vida pasar en una cafetería, leyendo y observando al camarero porque le gusta...».

Todas ellas son historias de la vida cotidiana, ambientadas en el actualidad e incluso en algunos relatos se hace referencia a la pandemia: «Hay uno que está paseando por las calles de Viena y hace alusión a que hay un repunte del COVID porque mucha gente va con mascarilla».

Parades comenzó a escribir este libro poco después de terminar «Mi madre y yo», una obra muy personal en la que rendía homenaje a su madre tras su fallecimiento. «Empecé a escribirlo casi muy poco después de terminar el anterior, me ayudaba cada mañana a seguir el proceso de ese duelo», confiesa. Escribir se convirtió en una forma de afrontar el dolor: «Mientras escribía, me aislaba un poco del mundo y de mi propio dolor y me refugiaba en las historias de estos personajes».

El libro fue publicado el 22 de mayo y presentado al día siguiente en Oviedo. Posteriormente, Parades llevará su obra a Gijón el viernes 7 de noviembre, en La Buena Letra. Además, el autor señala que «está ya en imprenta la segunda edición».

La disciplina del escritor

Ovidio Parades trabaja con disciplina. «Escribo por las mañanas temprano», cuenta. «Puedo estar dos o tres horas escribiendo por la mañana, y luego por la tarde me dedico a corregir». Esa constancia le permite mantener el hilo entre tantos personajes: «Al estar los personajes todos entrelazados, tienes que estar muy encima de ello para no perder el hilo». Aun así, no escribe todos los días libros nuevos; a veces se da un descanso o se dedica a escribir reseñas o textos en redes sociales. «De algún modo u otro siempre estoy escribiendo», «mi vida es escribir».

Sobre su proceso creativo, Parades explica que sus libros pueden partir de una vivencia personal o de una simple imagen que lo inspire y «dejar volar un poco la imaginación». «A veces es por una imagen cotidiana… ves a una persona o una escena, y entonces a partir de ahí empiezo a desarrollar, a inventar, a fantasear», como ha sido en el caso de «Frances Farmer no murió en Seatle».

Antes de dedicarse por completo a la literatura, Parades trabajó más de diez años como librero, experiencia que recuerda con gran cariño. «Lo recuerdo con mucha nostalgia, porque iba a trabajar muy contento todos los días», afirma. Trabajó en las librerías Aldebarán y Trabe en Oviedo, donde se sentía «como en casa». «Es un trabajo muy bonito. No se gana mucho dinero, pero es un oficio precioso», asegura.

El ovetense confiesa que escribe desde niño. «Desde que era muy pequeño, escribía en la cocina mientras mi madre hacía la comida. Con nueve años inventaba ya historias con los personajes de Zipi y Zape o Los Cinco». Con el tiempo, fue presentándose a concursos y ganado algunos premios literarios, algo que lo animó a seguir: «Es un mundo muy complicado, pero hay que luchar por lo que te gusta».

Además de narrador, ha sido finalista varias veces del Premio Internacional de Poesía Jovellanos, aunque asegura que no se considera poeta: «La poesía surge; no puedes sentarte a escribir un poema como haces con la prosa».