Semiramis González, comisaria de Oviedo Capital Europea de la Cultura 2031: «No trabajamos solo para el público del arte, el objetivo es llegar a toda la ciudadanía»
OVIEDO
La responsable de Artes Plásticas se entrevista con La Voz de Asturias para valorar la candidatura asturiana y cómo esta afectaría a todo el Principado en su conjunto
21 nov 2025 . Actualizado a las 10:27 h.Semíramis González (Gijón, 1988) es gestora cultural, historiadora del arte y comisaria especializada en arte contemporáneo con perspectiva feminista. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo y con un máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual por la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Desde hace escasos meses es la nueva directora de LABoral Centro de Arte y, posteriormente, ha sido anunciada como una nueva incorporación a la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031 en el puesto de comisaria de Artes Plásticas, aunque ella más bien las definiría como visuales. Una de sus grandes apuestas es la llingua y la unión entre todos los concejos de Asturias para que Oviedo y el Principado puedan conseguir esta capitalidad.
—Su comisariado, al igual del de Dido Carrera, ha sido anunciado semanas más tarde que el del resto de sus compañeros. ¿Qué sucedió para que esto fuese así?
—Es una cuestión muy lógica. A mí, la propuesta de ser comisaria de Artes Plásticas, yo diría más bien visuales, ¿no? Porque no son solo plásticas, también hay vídeo y demás. Pero bueno, me llega cuando empiezan a trabajar todos los comisarios antes de verano, al inicio del verano. Yo creo que fue en torno a junio. Entonces, yo tuve algunas reuniones en las que empezamos a trazar algunas líneas. Es verdad que yo, en ese momento, estaba en el proceso de selección como directora de LABoral. Entonces, cuando el 30 de julio el patronato decide seleccionarme a mí para el puesto de dirección de LABoral, en ese ínterin, que es agosto y septiembre, hasta que se reúne otra vez el patronato, yo tenía que confirmar si el patronato, en este caso, permitía la compatibilidad de mis dos funciones. Entonces, de alguna manera, yo estaba antes, pero, por hacer las cosas bien, lo que hicimos fue, en mi caso, esperar a que se pudiera confirmar que podía hacer las dos cosas, que yo creo que tienen lógica. Es decir, es una candidatura de Oviedo, por supuesto, como capital, pero es una candidatura donde están instituciones a nivel regional, entre otras, la LABoral. Entonces, yo estoy ahora como bicéfala, pero con toda la intención, porque la candidatura, desde ese punto de vista, se nutre desde el punto de vista de artes visuales, pero también de una institución cultural como LABoral, que contribuye a la candidatura.
—¿Cuando le llegó esta oferta, siempre tuvo claro aceptarla o dudó en algún momento?
—No, no, yo lo tenía claro. A mí me llamó Natalia Álvarez Simó, la directora artística, que es verdad que yo la conocía de Madrid, no muchísimo, pero había coincidido con ella en algunos eventos profesionales. Ella tuvo muy claro que mi perfil, a mí me lo dice ella es, «casi de todos los comisarios, el que más claro tengo es que seas tú», porque me conocía, porque era asturiana. Yo todavía estaba en Madrid en ese momento y yo, vamos, aunque todavía no me había incorporado a la LABoral, porque no sabía qué iba a pasar, yo siempre, creo que se nos pasa a muchos asturianos, tenemos como un compromiso por mejorar un poco nuestro territorio. Entonces, yo tenía claro que, hubiera salido o no LABoral, yo iba a contribuir a la candidatura.
—¿Qué significó para usted que le ofreciesen este puesto en aquel momento?
—Hombre, para mí es algo ilusionante, lo fue y lo es. Es ilusionante porque creo que, de verdad, hay un consenso en esta candidatura, porque es una candidatura de una ciudad, pero que implica a la región. Y yo creo que eso también es un cambio de fórmula o de forma de trabajar que a mí me parece que es importante que ocurra. Entonces, para mí, como comisaria, era volver a trabajar en mi tierra y, por otro lado, hacerlo de una manera amplia, que es cómo podemos contribuir a que en Asturias los artistas puedan ver que sus trabajos se pueden llevar a cabo, son reconocidos y consecuentes en el sentido de que se pueden llevar a la práctica y tienen recorrido, y cómo, desde las instituciones, podemos contribuir a ello. Yo la candidatura la entiendo así, no solo por lo que podamos conseguir, que yo espero que sí, que sea efectivamente Capital Europea de la Cultura, sino también por lo que eso va a provocar, independientemente de que no llegáramos a ese punto final, una transformación de formas de trabajo entre toda la región, de alguna manera.
—Otros compañeros suyos también mencionaban que esta candidatura no afecta sólo a Oviedo, sino a toda la región. ¿Cómo afectará a los asturianos de fuera de Oviedo?
—Claro, esa es la idea que tenemos. La idea que tiene la candidatura desde el principio. Es decir, en un caso práctico, por ponerte el mío, desde que yo estoy al principio de las reuniones, luego dejo de estar, y ahora que me incorporo, ha habido cambios. En dos meses pasa de todo, ha evolucionado mucho el proyecto. Entonces, uno de los cambios que ha habido es que hay un interés en Europa por todo lo que tiene que ver con la digitalización, los retos que supone la inteligencia artificial, etcétera, y justamente la LABoral es la institución que trabaja sobre esto. Entonces, más allá solo de la ciudad de Oviedo como tal, es cómo estas reflexiones y estas formalizaciones se pueden llevar a cabo en otros lugares de Asturias: en los entornos rurales, en las otras ciudades, pero no solo en ciudades tipo Oviedo-Gijón-Avilés, sino también en territorios más pequeños, donde la cultura asturiana ya se está llevando a cabo, y cómo esta candidatura se despliega más allá de la ciudad. Eso yo creo que es una cosa importantísima. Y desde nuestra parte, o desde el ejemplo que yo te pongo, es LABoral como comisaria de proyectos que articulan lo que la LABoral ya investiga, qué es lo que a Europa le interesa y qué es lo que va, de alguna manera, a incluir la candidatura de Oviedo. Es decir, articular digitalización, debates del presente, sociales, inteligencia artificial, fake news, etcétera, pero también con la creación asturiana.
—En alguna ocasión explicó que su función era articular la ciudadanía con el arte. ¿Qué expectativa tenía en un comienzo y cómo está respondiendo la gente?
—Es verdad que estamos en una fase superinicial, porque, en realidad, lo que tiene que presentar ahora, desde la dirección de la candidatura, ahora en diciembre, es un proyecto chiquitito, son 70 páginas. Así que te puedes imaginar que está todo, ya no solo Artes Visuales, sino Arquitectura, Música, Cultura Popular… Todo está supertrazado en líneas generales, que, pasando este primer corte, ya se empieza a concretar el año que viene en acciones específicas. Ahí es donde yo creo que vamos a ver un poco ya la articulación ciudadana. Ahora tenemos las ideas, eso sí, pero todavía no podemos aterrizarlas en papel. Primero porque no es como esta parte del proyecto y no caben, pero sí que está, desde el principio, el pensar con el foco en que no nos dirigimos, en mi caso, a un público del arte. El público del arte articula lo que se va a hacer, pero el público al que se dirige, o sea, el tejido artístico, es el que articula lo que vamos a hacer, pero el público al que se dirige es la ciudadanía. Con lo cual, es desplegar, por decirte un caso, obras artísticas por la ciudad, espacios ciudadanos en las plazas, participación… Por ejemplo, otra articulación importante, otro de los ejes que estamos trabajando, es la mediación y la educación: cómo no solo es, para que nos entendamos, hacer una exposición, sino cómo la activamos con colegios, cómo intervienen, cómo se transforman las obras precisamente por la intervención del público, cómo interpelamos a los públicos para entender que esas reflexiones, que son suyas, se articulan a través de la cultura.
—¿Cuáles le gustarían que fuesen los principios que rigiesen su comisariado?
—A mí me gustaría que fuera una cosa bidireccional. Es decir, por un lado, tenemos que tener en cuenta, por supuesto, las líneas de trabajo europeas, que están vinculadas a la sostenibilidad bioclimática, a la preocupación por cuestiones que tienen que ver con democracia digital, «fake news» y demás, pero que sea bidireccional. Es decir, que, a su vez, toda la práctica cultural que hay en Asturias ahora mismo, que está ocurriendo, como te digo, no solo en ciudades, sino, yo creo que especialmente, en territorios rurales, sirviera también de ejemplo hacia el otro lado, sirviera para poner en el mapa un poco lo que estamos haciendo. Yo creo que, a veces, en Asturias están pasando muchas cosas que, por no estar en grandes capitales, en grandes ciudades o, ya ni siquiera en territorio español, sino europeo, pasan desapercibidas. Y que esta candidatura sirva para que lo que estamos haciendo esté en el mapa, se vea y tenga una prolongación. Desde luego, para mí, el interés es que tenga una prolongación más allá de 2031.
—Antes mencionaba la Inteligencia Artificial, uno de los grandes retos que debe que afrontar en todos los ámbitos nuestra sociedad, ¿Cómo se interpreta esta herramienta desde la candidatura?
—Justamente ese fue un cambio grande. Desde las primeras reuniones en las que yo estuve hasta cuando me volví a incorporar ahora, el enfoque está puesto en esto. Es algo que, es verdad, que nosotros, como institución, yo se lo trasladé así a la directora artística, como yo estos meses no estaba, como que se quedó esa parte un poco descolgada. Entonces, yo, cuando me incorporé, coincidió que justo lo que estában solicitando desde Europa tenía que ver con lo que ya estábamos trabajando en LABoral, que es, pues eso, cómo pensamos el uso de las herramientas digitales que ya tenemos al alcance de todo el mundo, pero desde un punto de vista que nos haga ciudadanos más críticos y que nos permita reflexionar de una manera un poco más profunda. No simplemente el uso sin más, sino qué consecuencias tiene. Y esas consecuencias tienen que ver, y eso lo vamos a trabajar en la candidatura, también con otros socios europeos, ahí LABoral creo que hace una labor de comisaria, pero también de articuladora, porque ya tenemos una labor hecha de todos estos años con otros centros europeos que ayuda a la candidatura, por supuesto, y, como te digo, cuyas consecuencias tienen que ver con estas cosas: juventud, salud mental, desinformación, desafección ciudadana. Y cómo, desde el arte, las obras, a veces, nos permiten darnos cuenta de esas cosas que hacemos automáticamente aceptar todo cuando entro en una aplicación, o al Chat GPT ponerle información y, bueno, pues ahora se está utilizando el chat casi como terapeuta. Pues de una manera reflexiva, para pensar cómo eso son empresas privadas. Eso no se nos puede perder de vista. Hacernos más críticos y más conscientes del uso que tenemos de lo digital, porque es inevitable que lo digital esté en nuestra vida, pero hacerlo de una manera más consciente. Yo creo que el arte es una herramienta fundamental para permitirnos pensar desde este lugar.
—Como directora de LABoral Centro de Arte, ¿qué posición espera que tenga en esta candidatura la LABoral como institución?
—Creo que, tanto Laboral como el resto de instituciones que están presentes, nuestra labor es ser un resorte desde aquello que la candidatura va articulando. En mi caso, como te digo, es una situación un poco especial, porque estoy como bicéfala, pero, desde la parte de LABoral, sigo pensando que tenemos que ser un resorte; desde la parte de candidatura, proponer programaciones en estas instituciones que contribuyan a pensar un poco más allá y a incorporar incluso nuevos públicos, porque creo que también las instituciones, todas, pecamos en muchos casos de que nos visita siempre el mismo público. Pues que la ciudadanía pueda llegar a las instituciones gracias también a esta articulación regional de la candidatura, y, a su vez, desde la experiencia que tenemos las instituciones en producción, en coordinación de exposiciones y proyectos, o sea, toda la experiencia que tenemos, que haga posible y viable esta candidatura desde un punto de vista muy práctico también, no solo conceptual, sino también con todos los equipos humanos que tienen toda esta experiencia de tantos años.
—Varios comisarios mencionaron que este era el momento de Oviedo y de Asturias. ¿Usted piensa así? ¿Y en caso de que así sea, que factores cree que está reuniendo nuestra región para que esto pueda suceder?
—Sí, yo creo que se están dando una serie de pequeñas circunstancias o de avisos que nos están diciendo que está pasando algo. Hay un cambio evidente de modelo económico. Antes nos íbamos porque no había igual tanto trabajo y eso yo creo que está cambiando. No solo de gente de Asturias que volvemos, sino de otra gente que se viene a vivir a Asturias. Y ese cambio de modelo económico se nota en lo empresarial y en el trabajo, y se nota en lo cultural. Hay una apuesta por la cultura, ha habido un cambio en la cultura. Yo lo veo un poco desde dentro y desde fuera, por haber estado fuera, pero precisamente por conocer el contexto, cómo ahora se valoran cosas que, hace igual 15 años, se valoraban, creo, institucionalmente menos. No digo que a nivel particular, pero institucionalmente menos vinculadas, por ejemplo, a la llingua, a las prácticas culturales rurales. Siempre se habían, de alguna manera, creo que incluso despreciado un poco. Creo que ahora, cada vez más, ponemos en valor eso que tenemos distintivo y que, al final, tiene que ver con todos los debates también sobre sostenibilidad, cambio climático, y nos damos cuenta de que eso que ya estábamos haciendo es lo que es más sostenible desde todos los puntos de vista. Yo creo que, recogiendo esa creatividad que hay ahora aquí, la cantidad de empresas culturales que está habiendo en Asturias, marcas como Puru Remangu, música, artistas… Hasta este cambio de modelo, desde luego, la mejoría en los transportes, todo contribuye. Y creo que esta candidatura viene también, desde mi punto de vista, a recoger o intentar recoger ese cambio. Y creo que, desde ese lugar, lo que te digo: ojalá ganemos, pero, aunque no fuera el caso, el camino que tracemos de trabajo creo que es el que tiene que recoger todos estos cambios que ya están ocurriendo y entender que es importante —y yo insisto mucho— que somos una región, que ahora ya somos un poco más de un millón de habitantes, pero que no somos Gijón, Oviedo o Avilés, sino que somos una región donde todos tenemos que trabajar un poco hacia el mismo lugar, o remando hacia el mismo lugar.
—¿Qué piensa que significaría para Oviedo y Asturias lograr esta capitalidad?
—Yo creo que hay una cosa que también nos distingue, que es la lengua. Creo que, a diferencia de otras candidaturas, tenemos una lengua propia, en peligro de extinción según Google. Creo que esto también contribuye a que se apueste, por lo que te digo, por valorar un poco más lo que tenemos de distintivo, entre otras cosas, la lengua. Y creo que, para Oviedo y para la región, significaría poner en el mapa, lo que te digo: no somos San Sebastián, cuando fue San Sebastián; no somos como las grandes ciudades con economías increíbles, pero creo que lo más sostenible en el planeta, desde luego, es el modelo que tenemos aquí: prácticas cuidadas, que se pongan en valor y que se vea todo lo que estamos haciendo desde Asturias, que es importante y que, quizás, muchas veces, pasa desapercibido.