Oviedo registra ante Cultura la documentación de la candidatura de Oviedo 2031 bajo el reclamo en torno a la idea de amabilidá
OVIEDO
El comisariado de la candidatura respalda la entrega de un proyecto que aspira a componer un plan de cultura para Oviedo, una necesidad impostergable desde hace décadas. El proyecto de la capitalidad recibirá en 2026 una inyección económica de 1,6 millones de euros
24 dic 2025 . Actualizado a las 09:24 h.Con la magia de la Nochebuena de por medio los responsables de la candidatura de Oviedo hacia la carrera de la ciudad como capital europea de la cultura 2031 anunciaron que la documentación inicial (Bid Book de la iniciativa) quedó registrada formalmente ayer ante el Ministerio de Cultura, tal como anunció en la presentación de las claves del proyecto Rodolfo Sánchez, director de la candidatura ovetense. Amabilidá, amabilidad en asturiano, es el término elegido como leitmotiv, reclamo y claim del proyecto carbayón en la singladura hacia la capitalidad que, a partir de las próximas semanas, entra en las fases y reválidas importantes que el proyecto asturiano tiene por delante. La primera de ellas es que la documentación entregada ayer supere el primer corte, y eso será el próximo 15 de enero, día en el que se comunicará oficialmente la fecha exacta de la exposición del proyecto, a modo de examen, ante un Comité de expertos.
Amabilidad es el término con el que la candidatura del proyecto considera que Oviedo debe presentarse al mundo, arguyendo como razones más importantes la idiosincrasia de un pueblo acogedor y hospitalario como pocos, su privilegiada capacidad de resistencia inserta en una orografía color esmeralda; cualidad de diamante reunida para una naturaleza inigualable, cuyo verde siempre, y a pesar de un sinfín de visicitudes, letargos y coyunturas sociales, ilumina paciencia, bienvenida y esperanza, tres aptitudes inherentes a la idea de amabilidá, en la que también incursa la significación de buena salud y bienestar.
La exdirectora del Centro Conde Duque, asesora y ahora también empresaria cultural, la canaria Natalia Álvarez Simó, directora artística del proyecto local, fue la encargada de resumir con brevedad el significado de las tres palabras sobre las que se asientan los ejes principales de la base del proyecto asturiano. Con acento isleño, y apelando metafóricamente al color verde, explicó que la documentación carbayona pretende respirar regionalidad, acervo e identidad. Así, tres palabras, según obra en el proyecto, concentran el régimen, como standard basal, del bid book ovetense: abellugu, orbayu y sextaferia. Abegullu, como el lugar donde sentirse acogido, con esa acepción tan hermosa de estar a resguardo; orbayu, esa palabra con resonancias en otras lenguas también peninsulares, pero, que, quizá, en asturiano es como mejor y más elegante suena, dignifica la fertilidad de nuestro verde, que lo hace universal y paradisiaco. Y, por último, sestaferia, término en el que converge legado y ayuda en comunidad, el espejo del camino, de la vecindad; beneficio mutuo a compartir para generar vida y bienestar. En definitiva, crear sociedad.
Así pues, la reunión de los tres términos podría leerse también de la siguiente manera: aquel lugar verde, en verde, que trabaja por el bienestar de la gente; algo que sí casa con amabilidad. Por eso, en este caso, relatar es reunir en una palabra algo que automáticamente sea identificable; y, por otro, intentar dar con una poética marketiniana, por así decir, capaz de condensar el relato, el correlato y el subtexto del término con lo que potencialmente debería ser y también emocionar.
Por su parte, el director de Política Llingüística del Principado de Asturias, Antón García, al igual que hiciera el viernes pasado en la presentación del Festival de danza de Oviedo 2026, destacó el buen momento de relación por el que pasan las áreas de cultura de ambas administraciones, señalando que «el tejido social y cultural se crea, se entreteje y consolida entre todos». A este respecto, la inyección económica que el proyecto de la capitalidad recibirá para 2026 será de 1,6 millones de euros, financiados a partes igual entre el Principado y el Ayuntamiento de Oviedo.
Si algo tiene Oviedo pendiente de reformular es lo relacionado con la cultura. Desde hace décadas, —demasiadas quizá—, no tanto la falta de un plan (que también, ahora en construcción el llamado Peco 2025-2035), lo que Oviedo necesita es del buen criterio, de la buena visión y del buen pensamiento para amasar la idea de un proyecto global identitario, cuya unicidad englobe racionalmente las áreas de influencia cultural de las distintas disciplinas artísticas, que, con idea de sumandos, se conviertan, desde su independencia, en resultado: en una suma cuantitativa y cualitativamente hablando. Esos aspectos siempre han sido asignatura pendiente; y eso a pesar de la excelencia de algunas de las obras, letras, música o representaciones escénicas que aquí nacen. Pero, paradójicamente, lo que tiene más valor nunca emerge. ¿Por qué será? ¿Qué clichés operan? ¿Por qué?
La Casa de las Artes, la conversión de La Vega en un ambicioso proyecto, escuela de cine y gran exposición del prerrománico, ejes clave del Peco, son argamasas que habrá que ver en qué modo cohesionan; o mejor dicho cómo se las hace cohesionar, en caso de que eso tenga lugar. Un plan cultural integral creíble, luego perdurable, es ante todo la suma imbricada de muchos cómos; es igual que diría el filósofo barroco Blaise Pascal (Francia, 1623-1662) «un cuerpo de órganos» y no al revés.
Oviedo amabilidá.
A ver qué da. A ver qué nos da.