De bebés y monjas: Oviedo celebras sus «Candelas»

Yolanda Vázquez REDACCIÓN

OVIEDO

03 feb 2026 . Actualizado a las 10:34 h.

El Monasterio de San Pelayo de Oviedo acogió ayer la celebración de la Candelaria, una festividad religiosa que tiene su raíz en la presentación del Niño Jesús, cuarenta días después de la Navidad, en el templo junto a su madre, y que 2025 años después, ha llenado el monasterio benedictino, congregando a un buen número de familias y niños que recibieron la bendición religiosa en el acto de acogida.

En la tradición judeocristiana, la de Oriente y también en la Occidente, la costumbre religiosa indicaba que, los niños nacidos en el año y hasta los doce, debían presentarse junto a sus madres en el templo para ser bendecidos, y también consagrados, como muestra de pertenencia a una comunidad, como símbolo de una nueva vida, de nueva luz. De ahí que se comenzaron poner velas que identificaban a cada nuevo niño, y se empezó a decir religiosamente la «luz de los gentiles», que coincidía, por otro lado, con el inicio del año. También, en parte, el nombre de mujer, Candela, hunde su origen en este rito.

El templo ovetense, que este martes además celebra San Blas, se encuentra inmerso afinando el proyecto de eliminación de barreras arquitectónicas que permita, precisamente, que festividades tan centenarias como la de las Candelas se celebren con mayor comodidad para familias y fieles. Las monjas benedictinas, custodias indiscutibles, de las reliquias de niño-mártir San Pelayo, hicieron por un día de tías o abuelas consagradas para 22 niños de Oviedo.

Las dos celebraciones, la Candelaria y San Blas, identitarias de la historia de Oviedo, como ciudad muy apegada a sus tradiciones religiosas, particularidades incluidas; bien pudieran ser merecedoras de formar parte del acervo y contenido de la carrera de Oviedo en pos del título de Capital Europea de la Cultura 2031; entre otras cosas por el rango que ambas fiestas conservan en tanto actos culturales, pero también civiles.