El hallazgo arqueológico que marca un hito en Oviedo: una aldea de cerca de 4.000 años de antigüedad en Monte Alto

OVIEDO

Excavaciones arqueológicas en Oviedo
Excavaciones arqueológicas en Oviedo

El proyecto Orígenes de la Fundación Municipal de Cultura logra datar la existencia del asentamiento gracias a varios restos de cerámica y a la aparición de un hueso de cabra u oveja

13 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Una excavación reciente en la colina de Monte Alto, en el parque Purificacion Tomás, en una de las laderas del Naranco, ha traído un descubrimiento inesperado: los restos de una aldea de hace cerca de 4.000 años. Es el primer asentamiento de estas características que aparece en el valle de Oviedo. La excavación, dirigida por el arqueólogo Alfonso Fanjul Peraza, forma parte del proyecto Orígenes, promovido y financiado por la Fundación Municipal de Cultura de Oviedo, y se ha acometido en un lugar que José Manuel González había catalogado como un castro en los años sesenta del siglo pasado. Como explica Fanjul, la excavación trataba de «aclarar un pequeño enigma arqueológico».

Y así fue. Los trabajos comenzaron en diciembre del año pasado, en una franja de terreno de seis metros de largo por uno y medio de ancho. El yacimiento estaba bastante afectado, y los expertos ya eran conscientes de ello desde un primer momento. Desde hacía al menos 50 años, antes de que los terrenos se convirtieran en el parque municipal, había habido mucha actividad poco favorable a la conservación de restos arqueológicos: entre otras cosas, numerosas sacas de madera y extracciones de cubierta vegetal.

A pesar de todo, encontraron trozos de cerámica hecha a mano que vieron que podrián ser producciones prehistóricas; una de las piezas tenía marcas de decoración. Pero la mayor fortuna llegó con la aparición, junto a los restos, de un hueso de cabra u oveja que les sirvió para datar el hallazgo. Lo enviaron para hacer la prueba del carbono 14 al laboratorio Beta Analytic de Miami, que dató la muestra, con un 95% de fiabilidad, entre 1886 y 1737 antes de Cristo, en los comienzos de la Edad del Bronce. Como explica Fanjul, esa es una etapa «anterior al mundo castreño, y es la primera aldea estable localizada en el valle de Oviedo, la primera aldea estable con esa cronología». Este tipo de asentamientos aparece con mucha frecuencia en toda la meseta, pero en Asturias son raros: «aquí este tipo de yacimientos no son tan visibles», explica. De ahí la importancia del hallazgo.

Aunque el yacimiento está bastante deteriorado, según Fanjul Peraza «tiene su importancia para conocer el valle de Oviedo», porque es una prueba de cómo las poblaciones se asentaron en el centro de Asturias mucho antes de que aparecieran los castros. Es una forma de mirar a un pasado anterior al de las fortificaciones castrenses, que está mucho más estudiado, entre otras cosas porque la piedra es uno de los elementos arqueológicos que mejor se conserva. En la aldea de Monte Alto, a pesar de que en su día se la consideró un castro, no hay restos de muros de piedra pero sí indicios de que pudo haber en su día algún tipo de fortificación orgánica.

Y si este hallazgo sirve para ahondar en la historia más remota del centro de Asturias, la intención de la Fundación Municipal de Cultura a través del proyecto Orígenes es no quedarse aquí. Los arqueólogos están haciendo nuevas indagaciones con la idea de acometer otras actuaciones que permitan localizar emplazamientos fortificados en Oviedo. Los restos de las vasijas forman ya parte del patrimonio del Museo Arqueológico de Oviedo, y ahora toca seguir investigando en busca de restos que ayuden a conocer un poco mejor los origenes más remotos de Oviedo y, por extensión, del territorio asturiano.