La tuna femenina de la Universidad de Oviedo, tradición y reinvención: «El único requisito para entrar es querer pasárselo bien»
OVIEDO
Una de sus integrantes ha realizado un repaso por la trayectoria de una tuna joven que quiere darle más visibilidad a estas agrupaciones femeninas
15 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En 2007, desapareció la tuna femenina de la Universidad de Oviedo, vinculada a Magisterio. Durante más de una década, la tuna masculina era la única que llenaba las calles de música, algo que cambió en 2019. Una chica se preguntó por qué no existía una tuna femenina al ver a la masculina actuar, por lo que, junto con otras chicas, empezaron a salir como novatas, apadrinadas por la tuna masculina. Ya en 2022, dejaron de ser novatas y se constituyeron como la tuna femenina de la Universidad de Oviedo.
Laura se unió a la tuna en 2022, algo que parece ser una tradición familiar, pues su padre también fue tuno en la Universidad de Oviedo. Sin embargo, como explica Laura, «nunca me habían inculcado el tema de la tuna, pero un día lo leí en la universidad y le pregunté. Fui a probar y me encantó».
Dentro de la tuna, hay diferentes instrumentos. Laura toca la guitarra junto a otras compañeras. Además, también hay percusión, bandurrias, laudes y mandolinas. En total, son chicas de entre 18 y 29 años, siete veteranas y seis novatas, junto con tres chicas —dos de León y una de Salamanca— que ensayan y actúan con ellas en calidad de agregadas culturales.
De tradición a Bad Bunny
«No hay requisitos para entrar, el único es querer pasárselo bien, aprender a tocar y viajar» asegura la joven, que anima a todo el mundo a unirse a una agrupación que, añade, muchos pueden considerar antigua. Laura habla de la importancia de darle visibilidad, sobre todo a las tunas femeninas como la de Oviedo, que ha sabido reinventarse y combinar diferentes estilos. «Tocamos desde canciones de tuna o música tradicional asturiana hasta popurrís de reggaeton: somos una tuna joven, ¿cómo no vamos a cantar canciones de Bad Bunny?»
«Somos una familia»
La joven defiende la gran experiencia que supone la tuna para sus integrantes. «Lo más especial es que somos una familia, todo lo que nos rodea es maravilloso, compartir tiempo juntas es la mejor experiencia del mundo. Es algo que mucha gente no conoce, pero que seguro que les encantaría».
Además, añade que hay una particularidad en la tuna, y es que no se llaman por sus nombres. Las jóvenes adoptan motes en función de algo que destaque de ellas. Algunos nombres son Houdini, Bizcochito o Terminator, el de la propia Laura, a quien se le atribuyó por amenazar a una compañera que se estaba subestimando a sí misma con golpearla con la prótesis de su pierna.
El papel de las tunas
Laura agradece la acogida que han tenido, aunque asegura que la imagen de la tuna cambia dependiendo de a quién le preguntes, y que por ejemplo, su padre, recibió mucho «hate» en su época. «Hay gente que no quiere ver a mujeres en la tuna, pero muchas veces se nos acerca gente mayor que nos dice que ojalá hubiera habido tunas de mujeres en su época, les presta mucho vernos», asegura.
Además de tocar por las calles, también hacen otras actuaciones en bodas, cumpleaños y hospitales, entre otros. Por ejemplo, explica Laura, en Nochebuena van a cantar junto a la tuna masculina a diferentes asilos, residencias y al Hospital de San Agustín. También viajan mucho, principalmente por España, pero también han acudido a sitios como Portugal o Países Bajos.
Un encuentro muy especial
En 2025, uno de esos viajes fue a Cullera, con motivo del encuentro anual de tunas femeninas que se celebra todos los años. Para este año, la tuna femenina de Oviedo tiene gran ilusión porque son las encargadas de organizar este encuentro en la capital asturiana. «Vamos a llenar las calles de tunas femeninas, va a dar vidilla a la ciudad y visibilidad a lo que hacemos», sentencia.