Bélgica y Túnez ofrecieron uno de los partidos más entretenidos de este Mundial hasta la fecha, en el que se pudieron ver dos selecciones que no dejaron de buscar la portería rival, con poco juego en el medio campo, tratando de enlazar rápido con los delanteros. Fueron dos equipos muy dinámicos en los que los ataques estuvieron mejor que las defensas.
El 3-1 al filo del descanso fue clave para la suerte final del encuentro. Ahí se decantó a favor de Bélgica, porque hasta entonces el choque estaba siendo bastante equilibrado. En la segunda parte Túnez trató de darle la vuelta al marcador y Bélgica se sintió muy cómoda. Me sorprendió su verticalidad. Lukaku, Hazard y Witsel hicieron un grandísimo partido. Es una selección a tener en cuenta, detrás de las cuatro o cinco favoritas de siempre. Junto con Croacia, y también México, es de las que está en mejor forma.
Bélgica puede jugar de distinta manera en función de cómo va discurriendo el partido. Y también se adapta a las exigencias del rival. La presión alta de Túnez le favoreció. Pero cuando los africanos se echaban más atrás, tenían paciencia para tratar de atraerlos.
Roberto Martínez ha logrado engranar un conjunto que está realizando un gran campeonato y que es muy peligroso.
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