Los caminos opuestos del Luzhniki

España y Rusia aspiran a los cuartos desde estilos y situaciones dispares

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Apenas el ansia por el premio final une a España y a Rusia en el estadio Luzhniki de Moscú. Ni su ideario previo, ni las circunstancias, ni las sensaciones de cada uno confluyen en el asimétrico partido de esta tarde.

filosofía

Rusia, sostenida por su público y el acierto goleador

Rusia jugará sostenido por la pasión de la grada, que jaleará cada vez que atraviese el centro del campo, y su fino olfato goleador. No en vano están siendo el equipo con mejor puntería gracias a los tres goles de Cheryshev y los dos de Dzyuba. Hoy se enfrentará a una España que ha encajado el 83,3?% de los remates sobre su portería, (cinco de seis), el porcentaje más alto del Mundial.

La necesidad de España de reencontrarse con su fútbol

Para ser competitivos, los mediapuntas de España necesitan disfrutar sobre el campo, sentirse fuertes y armónicos. Pero ninguno, salvo Isco, se ha encontrado en su mejor momento hasta ahora. En las eliminatorias todas las posibilidades de España de ganar pasan por mejorar su rendimiento defensivo y jugar bien apuntalada, sólida, con oficio y autoridad.

potencial

Dos equipos muy diferentes en calidad y nombres

Rusia es inferior. Ninguno de sus futbolistas tendría sitio en el once de Hierro, ni siquiera en la convocatoria de 23. España es claramente favorita. Cuenta con un bloque de futbolistas que marcan la diferencia en la liga española y en importantes clubes extranjeros. Cualquier resultado que no sea el pase a octavos de la selección se convertirá en un rotundo fracaso.

momento

Un rival en la cresta de la ola tras una pobre preparación

La oportunidad favorece claramente a Rusia. Desde unas expectativas paupérrimas, tras demostrar en la preparación que se trata de uno de los anfitriones más flojos que se recuerdan, borró los nubarrones con sendas solventes victorias en las dos primeras jornadas (cierto es que contra selecciones de tercera categoría, como Arabia y Egipto). Solo cayó contra Uruguay en un partido que no dejó víctimas, pues Rusia rotó jugadores, sufrió una expulsión temprana y encajó tres tantos a balón parado.

La selección ha perdido la confianza propia y ajena

Parece mentira que tras una fase de grupos inmaculada y hasta un buen sabor de boca en los amistosos de marzo (se recuerda especialmente el 6-1 infligido a Argentina), la fase de grupos haya borrado las señas de identidad del equipo y hasta las reservas de optimismo de la afición. De la selección del toque se ha pasado a un equipo en el que solo un defensa, Sergio Ramos, ha completado 300 pases, la cifra más alta del Mundial. Ninguna de las decisiones de Hierro, ni los sufridos partidos contra Irán y Marruecos han borrado la sombra de Lopetegui, como tampoco han restañado la confianza perdida en un grupo que parece más molesto con las críticas que con los evidentes problemas de su juego.

protagonistas

Las ganas de Cheryshev y la conexión de Isco

Por encima de Golovin o Dzagoev, centrocampistas prometedores, pero no contrastados en una gran liga, un suplente en el Villarreal se ha destacado como el mejor de la selección rusa. El buen momento de juego y efectividad de Cheryshev solo encuentra comparación en España con Isco, quien ha demostrado un rendimiento sobresaliente en los tres partidos. De su conexión con Iniesta y Silva dependerá el devenir español en el Mundial.

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