El desquite de Cheryshev

El futbolista del Villarreal, que no jugó el Mundial de Brasil ni la Eurocopa de Francia, brilla con Rusia y se sacude la leyenda de su alineación indebida con el Real Madrid

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El Mundial tiene esas cosas. Basta que un jugador marque dos goles a Arabia y otro a Egipto, y que emita algunos destellos de calidad ante Uruguay, para que se conviertan en un héroe. Luego hay que comprobar si la gloria es sólida o efímera, y esa es la incógnita que España debe despejar hoy con Denis Cheryshev. Sea cual fuere el veredicto, el internacional ruso y jugador del Villarreal se merece conjurar la leyenda de su alineación indebida en un Cádiz-Real Madrid copero del 2015. Lo está logrando gracias a la lesión de Dzagoev ante los saudíes, que ha posibilitado su protagonismo en la Copa del Mundo y lo ha revalorizado en el mercado de fichajes. El Villarreal ha puesto sus botas en el escaparate y el seleccionador ruso, Cherchesov, le está regalando además un delicioso desquite, ya que su predecesor, Fabio Capello, no lo convocó para Brasil 2014, y la Eurocopa de 2016 se la perdió por problemas físicos.

Doble nacionalidad

Ha tenido que esperar bastante, pero estos días se ha publicado que Cheryshev tiene la paciencia del pescador. Es una de sus aficiones favoritas, con la que disfruta muchos veranos en Nizhny Nóvgorod, donde nació el 26 de diciembre de 1990 y por donde pasa el río Oka, al que Denis acudía con un amigo octogenario muchas madrugadas para pescar. Licenciado en Educación Física, viste la camiseta de Rusia, pero en el pasado ha confesado que se siente más español que ruso. Escogió la doble nacionalidad y tiene una novia española.

Es un joven completamente distinto del niño al que hace dos décadas, cuando llegó a Gijón con 7 años, todo le resultaba ajeno. Entonces necesitó un traductor para hacerse entender, pero no tardó en aclimatarse mientras su padre, el delantero Dimitri Cheryshev, competía con el Sporting. Fue el balón lo que precipitó la integración de aquel chaval trasplantado desde la región del Volga, un proceso que empezó en Mareo y, a partir de 2001, cuando Dimitri fichó por el Burgos, continuó en las instalaciones de Pallafría.

Los Cheryshev solo residieron un año en la capital castellana, ya que el padre se enroló la temporada siguiente en el Aranjuez. Al pequeño Denis le bastó ese tiempo para dejar su impronta. Tenía 10 años, pero en el Burgos Promesas 200 se acuerdan tanto de él que del 2 al 7 de julio próximos van a organizar el VI Campus Denis Cheryshev. «Se veía que venía muy bien, que tenía hechuras. Le pegaba con los dos pies, y era muy rápido, técnico, listo y pillo», relató el presidente de la entidad, José Luis Fernández, a un periódico local.

Esas habilidades abrieron a Denis las puertas de la selección benjamín de Castilla y León, y ayudaron a que su nombre les empezara a sonar a los ojeadores del Madrid, que lo fichó en el 2002, y él fue escalando peldaños hasta que desembarcó en el Castilla en la temporada 2010-2011. En su primer año con el filial ascendió a Segunda y recibió como recompensa una llamada de Mourinho para un amistoso contra el Oviedo. Fue el 24 de julio de 2012, y Denis anotó el segundo tanto de los blancos (1-5).

Sevilla y Villarreal

Después llegaron las cesiones. La primera al Sevilla, donde, pese a las lesiones, hizo un buen papel. La campaña siguiente (2014-2015), en el Villarreal, alcanzó su cénit. La casa blanca lo recuperó en 2015-2016. Aquel invierno, Rafa Benítez lo alineó indebidamente en un choque copero de dieciseisavos en Cádiz. La decisión ?se supone que Cheryshev debió haber advertido de que tenía una sanción pendiente de cuando jugaba en el Villarreal? supuso la eliminación del Madrid y degeneró en un pleito jurídico que Florentino Pérez perdió en el Supremo.

Cheryshev, Benítez y el presidente fueron el centro de todos los chistes, y el jugador no pudo acabar la temporada con los merengues, que lo cedieron al Valencia. En 2016-2017 lo mandaron al Villarreal, y la temporada siguiente acabó fichando por el submarino amarillo, donde no ha tenido un papel destacado. Ahora, el presidente, Fernando Roig, se ha propuesto revenderlo a buen precio, muy por encima de los 7 millones que desembolsó al Real Madrid. Quizá lo consiga ahora que el Mundial ha servido para dar lustre a su centrocampista, el paciente pescador del río Oka.

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