El toque y pinturero «Isco-Sistema»

RUSIA 2018

MAXIM SHEMETOV | REUTERS

El desastre de la selección española en Rusia ha servido para que los que siempre vieron con distancia el juego basado en el toque hayan sacado los tanques. No está España obligada por las tablas de ninguna ley sagrada a jugar así. Lo que ocurre es que todo lo que nuestro fútbol ganó en los cuatro años prodigiosos se produjo cuando Luis Aragonés, tras el fracaso del Mundial de Alemania 2006, abrió el Mar Rojo porque no le quedaba nada que perder: soltó el lastre que nos atenazaba -un Raúl rencoroso en su crepúsculo- y se atrevió a abrir el campo al este del Edén, a encomendarlo a lo que Iniesta, Xavi, Alonso, Silva y Busquets representaban. Del Bosque ?que pasa por ser el inventor- no hizo más que dejarse llevar. Y para eso, se negó a apostar por esa concepción del fútbol con todas sus consecuencias, a jugar sin delantero centro. Se olvida que en Sudáfrica hubo dos tiempos: el primero, cuando perdimos contra Suiza y a punto estuvimos de quedar fuera frente a Paraguay ?el penalti atajado por Casillas- hasta que nuestros cinco artistas del medio campo forzaron al técnico a desplazar a Villa fuera de su zona de confort. Y ahí sí, en la autogestión, apareció el equipo que pudo abrir espacios hasta alcanzar la Copa. Tampoco se insiste ahora en que fue el propio Del Bosque el que traicionó a la criatura en Brasil, cuando introdujo la cuña imposible de Diego Costa la noche del 1-5 ante Holanda. Y luego envió a Xavi al ostracismo. Igual que Hierro ?que nunca creyó en el toque- tuvo la deslealtad algo más que simbólica de dejar a Iniesta en el banquillo ante Rusia. Y terminamos en el pinturero isco-sistema, vistoso bailarín sin brújula. Esta tarde se canibalizan los 4 mejores equipos del Mundial mientras Croacia e Inglaterra meriendan caviar. Brasil tiene su talón de Aquiles en la croqueta egocéntrica de Neymar. Francia posee el arsenal de una grandeur recuperada. A mí me gustaría que pasasen los dos países chiquitos: la Bélgica de Bob Martínez. Y Uruguay, siempre fiel a sí mismo. Nada le sobra a Uruguay. Le falta Cavani. Pero a Francia le lloverán lanzas.