Francia, fútbol de acero y Lloris

El conjunto de Deschamps mandó con un juego industrial e industrioso que arranca en la seguridad de su portero


redacción / la voz

La apuesta de Deschamps es clara: fútbol industrial e industrioso, de velocidad y músculo, sin concesiones, juego de acero que se acaba imponiendo por fuerza. Y, debajo de los palos, Lloris, que después de una gran temporada en el Tottenham sigue mostrando sus credenciales en el equipo francés. Frente a Uruguay, el factor diferencial estuvo debajo de los palos.

En la primera parte Lloris tuvo que intervenir dos veces a fondo. En una, para despejar con los puños un balón a media altura. En la otra, para volar de lado a lado, repeler un gran cabezazo de Martín Cáceres y reponerse para tapar ante la llegada de Godín, que cogió el rechace forzado y lo envió al cielo de Novgorod. Uruguay se fue con honor, en un partido con pocas concesiones. Pero Francia las aprovechó al máximo. En el primer gol, Varane atacó el espacio. Stuani no lo vio venir, se anticipó y conectó un testarazo inapelable. En el segundo, Muslera se comió un disparo fácil, en una acción muy parecida a la de Ronaldo y De Gea.

El físico sobre el talento

Esa apuesta por el físico le está reportando grandes resultados a Francia, que ha dejado el talento en un segundo plano. Tan es así que sorprende en grado sumo la ausencia de Benzema porque, en un armazón sostenido por cuatro defensas y tres centrocampistas atléticos, prescindir del madridista puede ser un lujo o un sacrilegio. Al fin y al cabo, se trata de un delantero con alma de centrocampista, capaz de asociarse con todos. Es lo único que le falta al colectivo galo.

Uruguay, que no pudo contar con Cavani y que acusó esa ausencia, tiró del oficio que siempre la acompaña. No encontró huecos ni espacios y acabó claudicando ante una selección que no enamora y, sin embargo, conquista. Francia juega a no perder, toda vez que es difícil hacerle un gol. Y hasta la fecha ha marcado en todos los encuentros salvo ante Dinamarca, en un choque en el que a ambos les valía el empate. Si hay espacios, la velocidad de Mbappé es letal. Griezmann se mueve con libertad. Y Giroud es como las boyas de waterpolo. Con eso, y con la incorporación de altura en acciones a balón parado, le está bastando para avanzar con firmeza. Solo Argentina fue una amenaza durante unos minutos, en octavos de final.

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