La noche de Casillas

José Luis Losa
José Luis Losa ESPERANDO A MATERAZZI

RUSIA 2018

Juan Carlos Cardenas

Este mes que estamos pasando en Rusia se lleva por delante la cotización de las estrellas, salvo que uno sea belga, se llame Yerry Mina o posea el olfato de Harry Kane. Es algo así como el Hollywood del siglo XXI, cuando feneció el tirón de los actores en el box-office. Resulta paradójico que en el momento en el cual el negocio se ha vuelto loco, después de que el PSG rompiese la ley del mercado, asistamos a un Mundial que ha hecho crujir las cuadernas del star-system del balón. Más allá de la obviedad de Messi y Ronaldo ?quienes para cuando llegue el invierno de Catar serán algo así como De Niro y Dustin Hoffman y solo harán malas películas de abuelitos? piensen en la principal víctima de esta kermesse: Neymar, el puente que nos llevó a la actual burbuja pelotera en la cual el kilo del timorato y bastante bambi Dembelé se ha pagado como si fuese la Liebre de la Patagonia, Maradona redivivo.

A Neymar este mes le ha pasado por encima, lo ha dejado como uno de aquellos juguetes rotos de Hollywood: es como Macaulay Culkin cuando comenzó a salirle acné. Neymar comenzó esta aventura rosa como el gamberro niño rico que subía a Instagram vídeos de las fiestas de niños chicos que celebraba en su cuarto con espíritu de Solo en casa. Y ahora está para bailar El cascanueces.

Miren a Alemania: Neuer, Drexler, Ozil, Draxler, Kroos, Timo Werner, Müller, Reus o Gundogan han quedado para protagonizar una franquicia feble de Oceans Eleven, donde pagan por todo el lote la cuarta parte de sus salarios reales. James sale temiéndose terminar sus días en el aburrido Bayern, compartiendo cuarto y bostezos con Lewandoski mientras cada domingo meten goleadas irrelevantes al Mainz 05.

Y la marca España: todos los que jugaron más de 30 minutos dudan si no les hubiese salido mejor que Iniesta les hiciese un hueco en su superproducción china. Y De Gea: su vida, su cabeza, sus calzas verdes, dependen del mercurial capricho de Mourinho. Y muy bien podríamos asistir en breve, allá para Halloween, a ese remake del ya clásico del cine de terror: Scream 5: la noche de Casillas.