Thierry Henry, agente doble

El segundo jugador con más internacionalidades con Francia y máximo goleador amenaza a «Les Bleus» como segundo de Martínez en Bélgica

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Dicen que, en un campo de fútbol, desde que el árbitro indica el inicio del partido y hasta que decreta el final, se olvidan las amistades. De lo que ocurra en el césped, una vez acabe todo, si te he visto no me acuerdo. Se cruzan, incluso, hermanos. Hasta ahí, sin problemas. Otro asunto es enfrentarte a tu propio país. Le ocurrió recientemente a Carlos Queiroz y su Portugal. El técnico de Irán no tuvo miramientos a la hora de estar a punto de apearlo en la primera fase. Ahora, en Francia andan con la mosca detrás de la oreja, y no solo por el potencial de Bélgica, que también, sino porque los galos tienen al enemigo en casa. O mejor dicho, a uno de sus personajes más queridos en el banquillo rival. Y es que Thierry Henry, máximo goleador histórico de Les Bleus y segundo internacional con más partidos con la camiseta del gallo, asesora a Roberto Martínez como su segundo de a bordo.

Después de hartarse a marcar goles con la camiseta del Arsenal (previo paso por el Mónaco y la Juventus), de ganar todo lo posible reconvertido a extremo por Guardiola en el Barcelona y de convertirse en un icono de la MLS en el New York Red Bulls, Henry decidió colgar las botas en 2014. El «12» de Francia lo había guardado en el armario hacía tiempo, cuatro veranos atrás, para ser exactos, sin más objetivos por cumplir y con la necesidad de dejar paso a una nueva hornada de talento que ha acabado liderando Antoine Griezmann.

Trece años en la selección

Trece años duró el periplo de Titi entonando La Marsellesa, llenos de altos pero también de algún que otro bajo. Entre los primeros caben una Copa del Mundo en 1998 y una Eurocopa en el 2000, ambas saldadas con tres goles en cada una. Seis en total para una cuenta que cerró con 51 dianas tras Sudáfrica 2010, donde no marcó (aunque asistió ayudándose con la mano para certificar la clasificación gala), pero sí vivió en primera persona la huelga de su selección contra el polémico técnico Raymond Domenech. Ahí está uno de esos bajos antes comentados, posiblemente el episodio más lamentable que han vivido Les Bleus en las últimas décadas. Peor incluso que la debacle de Corea y Japón 2002 con Henry también como estilete.

«Es raro tenerle en contra», reconoce Olivier Giroud, que ahora ocupa su sitio en el frente de ataque galo y durante años lo hizo también en el Arsenal. «Es una leyenda viva del fútbol francés, ha aportado mucho a Francia y tenemos mucho respeto por lo que ha hecho», añade, con una pizca de envidia porque sean Lukaku y compañía quienes disfruten de su experiencia: «Da consejos bastante precisos e importantes a los belgas. Yo hubiera preferido que estuviera con nosotros... Trataremos de hacerle ver que ha elegido el bando equivocado».

Los nueves de Bélgica están encantados de compartir entrenamientos con uno de los grandes goleadores de principios de siglo. «Estoy aprendiendo de él cada día, entreno con una leyenda. Me aconseja sobre cómo ganar el espacio como él solía hacerlo», señala Lukaku, al igual que Titi Henry, máximo artillero histórico de su selección. «Es un amante del fútbol», revela Batshuayi. «Adora hablar de su experiencia, de lo que ha hecho, de cómo era antes, de su primer mundial y todo eso. Me ha dado muchos consejos para mejorar».

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