Noventa minutos más son muchos


Francia llega a la final como favorita para conquistar el título y hay una razón muy poderosa a su favor. Croacia, con sus tres prórrogas en las rondas eliminatorias, suma noventa minutos más de competición en este Mundial y a eso se le añade que tiene un día menos de recuperación porque la suya fue la segunda semifinal. Además, en sus filas tiene a jugadores como Modric, Mandzukic, Rakitic o Lovren que vienen de unas temporadas muy largas con sus equipos, en sus ligas y en la Champions. El conjunto croata llegará más cansado al partido final del domingo.

Francia está ante una gran oportunidad para poner la segunda estrella junto al escudo. Es un equipo que economiza muchos los esfuerzos, que trabaja bien en la contención y ataca poco. Podría exponer más. De hecho, cuando se vio por detrás en el marcador en el encuentro con Argentina, lo demostró.

Es cierto que juega con tres centrocampistas y hasta tres delanteros, pero los tres de arriba trabajan con los del medio. Es la filosofía de Didier Deschamps. Está haciendo en la selección lo mismo que cuando estuvo al frente de la Juventus y el Marsella. Le gusta jugar a partir de la seguridad de mantener su portería a cero.

Croacia es un equipo que ataca más, que busca más la portería rival y que está realizando un gran Mundial. Debe tener cuidado especialmente con las pérdidas de balón porque, cada vez que se lo robe Francia, puede verse en una situación de mucho peligro. Giraud es incansable y no deja de ayudar, Griezmann es un futbolista con mucha calidad, una pasada, y luego está Mbappé, que es Usain Bolt con pie de futbolista, una bala que lleva peligro cada vez que puede correr con espacios.

A un partido siempre puede pasar de todo. Pero vuelvo a la diferencia que supone acumular noventa minutos más. Francia llega más descansada.

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