Perisic, el inesperado héroe de los croatas

El extremo del Inter ha pasado de trabajar en una granja de pollos a ser uno de los grandes artífices de la machada mundialista

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Paradojas de la vida. Hace cerca de 20 años, Ivan Perisic (febrero 1989, Split) era el blanco de la diana de los niños de su edad: le llamaban gallina, porque mientras los demás jugaban en la plaza él tenía que trabajar con su padre en una granja de pollos. El miércoles pasado Perisic, en un derroche de testosterona, marcó el gol que permitió a Croacia luchar por la primera final mundialista de su historia. En otro, en la prórroga y con las medias a la altura de los tobillos, asistió de cabeza para que Mandzukic pusiera fecha al sueño: domingo, 15 de julio.

La historia de Perisic con su país ha dado vuelcos que bastarían para ser llevada al cine. Empujado por las deudas de la ruinosa granja que regentaba su padre, aceptó una lucrativa oferta del Sochaux cuando era la gran promesa croata y ni siquiera había debutado con el Hajduk Split. «Estuve dos años, aprendí francés, no jugué en el primer equipo, pero tengo buenos recuerdos de Francia», recordó tras la semifinal. La opinión pública le colgó el sambenito de pesetero, hasta que en una entrevista reveló lo sucedido con el negocio familiar.

Tras años dando tumbos por Bélgica y Alemania eclosionó en el Wolfsburgo, ganándose un traspaso multimillonario al Inter. La figura del veterano y otrora ídolo nacional Ivica Olic fue clave en su desarrollo, conduciendo su carácter díscolo y egocéntrico para convertirle en un auténtico hombre de equipo.

Con la selección, Perisic siempre tuvo una relación especial. Coincidiendo con su última temporada en el Brujas, en la que marcó 22 goles, llegó su debut con una camiseta ajedrezada que ya nunca se quitaría. Niko Kovac quedó prendado de su manera de correr la banda del Wolfsburgo y le hizo un fijo entre los Modric, Rakitic, Mandzukic y compañía. El extremo le devolvió la confianza con trabajo y goles. Así, fue el mejor de su selección en Brasil 2014 y en Francia 2016 (5 goles). En Rusia, en el mayor momento de gloria del país en dos décadas, Perisic no estaba brillando, tapado por Rebic y los clásicos Modric y Rakitic. Con todo, marcó el decisivo 1-2 ante Islandia en el último partido de la fase de grupos. Desde la banda, Perisic desborda, ayuda a Strinic, profundiza y carga el área cuando el balón circula por el lado contrario. Así marcó el 1-1 a centro de Vrsaljko, anticipándose a Walker. En la prórroga, sin piernas y sin fútbol por parte de ninguno de los dos equipos, ganó un balon aéreo para que Mandzukic marcara Mañana, Perisic tiene otra oportunidad de hacer historia. Por falta de testosterona no va a ser.

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