Subasic, el parapenaltis con su historia pegada al pecho

Subasic, que lleva parados cuatro penaltis, juega con la foto de su amigo Custi, que murió tras chocar con un muro en un partido


Nadie en el Luzhniki lo detectará esta tarde, pero Danijel Subasic (Zadar, 1984) debajo de su camiseta de portero se enfundará otra con la foto pegada al pecho de Custic, uno de sus amigos del alma que perdió la vida en el 2008 en un partido de la liga croata al estrellarse contra un muro cuando intentaba controlar un pase largo que le había dado Subasic, su portero en el Zadar. El fuerte golpe en la cabeza le causó la muerte cinco días después.

Aquel hecho dejó a Subasic al borde de abandonar el fútbol, pero su deporte parece decidido a compensarle después de tanto sufrimiento. Primero le afianzó en la portería del Mónaco, en donde ha sido titular en las últimas temporadas, y ahora le ha señalado como uno de los porteros del Mundial. Por su capacidad para detener penaltis ?lleva cuatro en dos tandas, igualando al argentino Goycochea (Italia 90) y al alemán Schumacher (México 86)?. Acabó con la vida de Dinamarca deteniendo tres penas máximas y marcó la tanda con Rusia al interceptar el primer lanzamiento a Smolov.

Pero el croata no solo brilla desde los once metros, sino que en los cinco partidos que lleva encima (descansó en el último de la fase de grupos) suma 12 paradas (75 % de acierto en sus intervenciones), muchas de ellas antológicas y claves. Especialmente, la que le negó el segundo gol en la semifinal a Kane con una estirada más propia de un defensa para tocar con el pie un balón en la boca de gol que acabó en el palo, evitando lo que parecía la sentencia de Croacia.

En Rusia, a Danijel le queda un reto. Acabar con la maldición que persigue a todos los porteros del Mónaco en la final de la Copa del Mundo. Barthez sucumbió ante Italia en el 2006, Iniesta condenó a Stekelenburg en Sudáfrica y Sergio Romero no pudo detener al rodillo alemán en Brasil. A Subasic le toca ejercer de muro ante la artillería francesa.

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