La vida sin sexo

¿Es posible? Para algunos sí, pero cabe preguntarse también si es saludable, al menos a nivel físico. Dos sexólogas responden a estas preguntas y nos advierten de las consecuencias del celibato. La ausencia prolongada de relaciones, aunque sea voluntaria, tiene su repercusión. Si queremos darle la vuelta a la tortilla después de unos años, podemos volver a la actividad. Eso sí, puede que el vigor no sea el mismo.


La asexualidad es una opción, de eso no cabe duda. Ahora bien, las razones por las que uno puede decidir no tener sexo son múltiples. Hay quien no lo concibe si no es en pareja, renunciando incluso a la autoestimulación. Y existen los que, por estrés o por enfados ocultos con el otro, no sienten el mismo deseo. Sea cual sea la causa, la ausencia de sexo tiene consecuencias. Sobre todo para los que no lo practican ni siquiera consigo mismos. Lo dicen dos expertas, las sexólogas Aránzazu García y Nayara Malnero. La segunda dice que la primera pregunta que hay que hacerse es qué es lo que hay de necesidad como tal: «En la pirámide de Maslow, el sexo figura entre las principales necesidades, como el beber, comer o descansar. Pero lo cierto es que hay quien puede renunciar al sexo, pero no a comer ni a beber. Sin embargo, no se puede negar que hay un motor de la naturaleza que nos mueve, el deseo sexual».

Malnero le quita hierro al asunto del celibato voluntario: «Nadie se ha preguntado antes por las monjas o los curas». La experta tiene muy claro lo que más consulta: «A parejas que llevan mucho tiempo sin relaciones». Aun así, dice que esa no es más que la superficie del problema. «Yo les pregunto: ‘Pero hay mimos? ¿Hay intimidad afectiva?’. Porque eso incluye lo corporal, aunque no sea exclusivamente lo genital», señala. Si la respuesta es sí, hay un problema. «Pero si tampoco hay intimidad afectiva, entonces hay un problemón», indica Malnero, que identifica la asexualidad elegida con la influencia de la cultura oriental. «El sexo tántrico, por ejemplo, ya es mucho menos genital y muy respetuoso con la pareja», apunta. Eso sí, ojo a las consecuencias físicas, que las hay.

Disminuye el tamaño

Los hombres han de tener cuidado. «A muchos empieza a disminuirle el tamaño del pene, se acorta como si se les metiese para dentro. Si no se estimula, ni siquiera con masturbación, la sangre no circula de la misma manera, aunque tengan erecciones nocturnas. Yo veo mucho esto en viudos que pasan años llevando el duelo sin sexo», asegura la experta. ¿Es reversible? Sí. «Se puede recuperar, aunque quizás no con el mismo vigor inicial», dice Malnero. Por su parte, las mujeres sufren la falta de ejercitación de los músculos de la vagina, que hace que pierdan elasticidad y que cueste más la lubricación. «Cuando vuelven a tener sexo suele resultarles doloroso». Llegado este punto, toca hacerse la pregunta. ¿Es saludable la ausencia prolongada de sexo? No, responde Malnero, que lo compara con el sedentarismo y lo identifica como una de las demandas principales en su consulta.

Aun así, es posible no tener ganas de sexo. «Puede pasar en el ciclo vital, perder el deseo o no darle la misma importancia, pero no hay que angustiarse», indica Aránzazu García, que señala que en esta cuestión «hay que hilar fino. Hace muchos años se consideraba como una enfermedad, pero hoy en día eso está superado y hay personas que reivindican que se puede vivir sin sexo». De todas formas, la especialista se moja: «En mi opinión, una de las maneras en las que se expresa el pulso vital es el placer sexual. El sexo es interno, y si la persona se ha cerrado también al sexo a solas, es que hay algo extraño ahí sin pinta de ser, a priori, positivo. De manera natural y espontáneo, el organismo no va hacia ahí». La recomendación de Aránzazu para quienes sufren con la falta de deseo es que se analice: «Animaría a esa persona a una revisión interna para saber por qué me está pasando esto. ¿Cuando tengo sexo a solas me siento solo? ¿Me siento solo o sola? ¿Me da vergüenza? ¿No me doy permiso? Hay que identificar la causa». Respecto a quienes son más asexuales, la experta señala directamente a las mujeres, ya que explica que «es muy extraño en los hombres». Antes de terminar, recuerda: «La asexualidad es una opción». Y tanto. Aunque si deja de serlo y te angustia la falta de sexo, toma medidas para no atrofiarte.

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