El sistema sanitario del Reino Unido cumple setenta años inmerso en el debate sobre su viabilidad futura

Theresa May decidió anunciar un paquete de fondos adicionales hasta el 2023 cifrado en 22.800 millones

Manifestación a favor de la NHS en Londres
Manifestación a favor de la NHS en Londres

londres / corresponsal

El servicio nacional de salud británico, conocido popularmente como NHS, celebra esta semana su 70.º aniversario, pero envejece con problemas. La primera ministra, Theresa May, decidió anunciar un paquete de fondos adicionales cifrados en 22.800 millones de euros hasta el año 2023 como regalo de cumpleaños, pero no ha conseguido esclarecer un futuro marcado por los fuertes recortes de las políticas de austeridad.

La financiación extra para la sanidad pública llega del denominado dividendo del brexit, pero al que los ciudadanos británicos tendrán además que «contribuir un poco más como país». Es decir, vendrá con un aumento de los impuestos cuando finalmente Londres abandone la Unión Europa, tal y como precisó la propia líder conservadora.

La patronal de la industria farmacéutica británica celebró la noticia con las manos abiertas y puntualizó que permitirá a todas las partes «centrarse en mejorar los servicios, ofrecer mejores resultados en salud y garantizar un mayor acceso a los mejores tratamientos y tecnologías para todos los pacientes».

Protesta en las calles

Los más preocupados por el sistema sanitario se manifiestan en las calles con frecuencia, y denuncian que el porcentaje de la subcontratación del NHS con el sector privado se ha duplicado, al pasar del 4 % en el año 2010 al 8 % en el 2016. A esto se añaden las largas colas en urgencias, la falta de personal sanitario y el cierre de ambulatorios en varias localidades del país. Parte de la sociedad teme que el conocido como el gran logro británico de las últimas siete décadas se haga añicos bajo la batuta del Gobierno conservador. «No tenemos los suficientes médicos, no tenemos las suficientes camas. Todo el sistema está en déficit en términos de infraestructura, y eso significa que los médicos trabajan con una presión intolerable y no pueden ofrecer la atención adecuada», lamenta el doctor Chaand Nagpaul, presidente del consejo del BMA, el sindicato médico más numeroso del país. Para celebrar el 70.º cumpleaños del sistema público de salud, los principales monumentos de Londres se iluminaron de azul, el color por excelencia del NHS. La ciudad acogió también una gran manifestación por sus calles para denunciar el deterioro de uno de los sistemas sanitarios más reconocidos del mundo. Mientras, en las redes sociales, usuarios del sistema daban las gracias al personal sanitario que les salvó la vida o que los ayudó a recuperarse en momentos de enfermedades y accidentes.

Sectores sociales se quejan de largas colas en urgencias y del cierre de ambulatorios Desde Madrid, el embajador británico en España, Simon Manley, mandó un mensaje de reconocimiento a la labor que desempeñan los más de 6.000 enfermeros españoles, muchos de ellos gallegos, que prestan su servicio en Reino Unido. «Quiero agradecer su excepcional labor. Su trabajo y esfuerzo son esenciales para obtener unos resultados excelentes», declaró sin olvidarse de los retos comunes a los que se enfrentan la sanidad británica y la española, como el envejecimiento y las enfermedades crónicas.

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