Tenían 79 y 82 años y regentaban dos farmacias en Leganés; atendieron a sus clientes casi hasta el último momento y fallecieron con tres días de diferencia
05 may 2020 . Actualizado a las 19:46 h.Atendieron a sus clientes casi hasta el último momento. Tomás Mijimolle (79 años) y Mari Carmen Cuadrado (82 años), un matrimonio que regentaba dos farmacias en Leganés, falleció con coronavirus con apenas tres días de diferencia. Tomás murió el 28 de marzo y su mujer Mari Carmen el 31. Sus dos boticas siguen abiertas, pero atendidas por otros profesionales. Los vecinos están «muy tristes» y «conmocionados» por la pérdida. Eran «los farmacéuticos del barrio de toda la vida» para los vecinos del barrio de San Nicasio.
Despachaban en uno de esos establecimientos que «tenían ese regusto a las farmacias de pueblo, en las que la gente entraba, empezaba a contar sus historias y la farmacéutica les escuchaba y les recomendaba», comenta a Efe Sergio Santiago, un joven de 29 años que asegura que los dos establecimientos «son una institución en el barrio». Sergio se enteró de la muerte de ambos durante uno de los aplausos de las ocho de la tarde, al salir al balcón: «Lo empezaron a decir las vecinas, la gente estaba muy conmocionaba, se comentaba de balcón a balcón», relata.
Se sintió «totalmente noqueado» al conocer de la muerte de «don Tomás y doña Mari Carmen ». «Fue una cosa tristísima» que convocó a todas las farmacias de Leganés a guardar incluso un minuto de silencio, explica. Este vecino asegura que el matrimonio era «parte del barrio» y que eran capaces de mantener «la idea de pueblo» dentro de Leganés, una ciudad cercana a los 200.000 habitantes que sigue siendo el municipio más azotado por el covid en la Comunidad de Madrid, al registrar más de 2.800 positivos.
Blasa y su marido sí que lograron vencer al virus, dentro de una experiencia que, «gracias a Dios, no ha sido de las más duras», y tienen también palabras de cariño para Tomás y Mari Carmen, a los que conocen «de toda la vida», desde que llegaran a San Nicasio hace ya 51 años. «Eran muy agradables, muy simpáticos con todo el mundo y muy trabajadores», dice.
Mayte llegó a este barrio de Leganés en 1989 y coincide con su vecina en señalar el «trato cercano» de este matrimonio que «se sabía la vida de las personas que por allí pasaban». Asegura que la muerte de ambos, en un margen de tiempo tan estrecho, «ha caído como un cubo de agua fría» entre los vecinos del barrio. Su último encuentro con Tomás fue al comienzo de la alerta sanitaria, cuando acudió a la farmacia para comprar mascarillas y se habían agotado. «Una de las chicas que trabaja allí me apuntó el pedido. Ese es el último día que lo vi, estaba allí, con las clientas», recuerda.
El alcalde de Leganés, Santiago Llorente, conocía a Tomás desde niño porque tenía la farmacia al lado de la casa de sus padres. «Ha sido un mazazo para todo el barrio», comenta el regidor, que señala que para este matrimonio la farmacia era «un referente de servicio público, de sanidad pública y de atención a muchísimos vecinos que lo que querían era salir adelante con sus familias y prosperar».