Un Barcelona a medio gas, con tres disparos a puerta, fue suficiente para que el Sporting no creara ocasiones de gol, ni llegara al 30% de posesión en casa.
Preciado dispuso un centro del campo con capacidad para jugar el balón y retenerlo un mínimo de tiempo. Sin embargo, las posesiones duraban escasos segundos, debido a la escasa precisión en el pase de los de arriba, unido a la mala sincronización de movimientos.
En varias situaciones hubo fallos en el marcaje azulgrana derivados de jugar sin centrales puros, pero por diversos motivos, como malos pases, peores controles o que los compañeros no acompañaran la jugada, todos esos errores fueron arreglados por la zaga catalana, gracias a la velocidad de Abidal para recuperar su posición y la determinación de Mascherano entrando al rival.
Sin duda el mejor del equipo fue André Castro, el único jugador que además de perseguir sombras y marcar la presión, intento robar balones durante los 90 minutos. En algunas ocasiones el arbitro fue demasiado riguroso en algún robo del portugués, que dejaba a los rojiblancos en clara ventaja.
Tampoco hizo mal partido Oscar Trejo, quien volvió a dejar pequeños detalles de su calidad y en esta ocasión si peleo mas los balones como le pedía la grada. Decepcionante De las Cuevas, perdió todos los uno contra en uno cerca del área barcelonista y un buen concurso suyo podría haber significado puntuar esta noche. Además, en mas de una ocasión no bajo a defender, dándose la casualidad de que sus compañeros robaron el esférico y el aun se encontraba en fuera de juego al no regresar a campo propio, lo que estropeaba las opciones de contragolpe.
La anécdota del partido estuvo en los cambios de Preciado, en esta ocasión no quiso aprovechar los tres cambios, pese a tener una posesión de balón del 26%, lo que suele significar mayor desgaste físico. Además, tanto Bilic, como Trejo y Ayoze recibieron pitos al salir al terreno de juego, mientras Nacho Cases salio ovacionado.