Osasuna rival en Copa del Rey y Manolo al borde de la destitución, SPORTING 2 MIRANDÉS 1 LA CRÓNICA

Fisherman

SPORTING 1905

18 oct 2012 . Actualizado a las 13:38 h.

-Según avanza Rosety, pese a salvar un nuevo match ball logrando el pase a la próxima ronda de la Copa del Rey, la pitada y desconexión entre la grada y el equipo no ha gustado nada al consejo de administración, que ha retomado los contactos con el entorno directo de Sandoval.

La decisión podría ser inminente y por tanto, Manolo no se sentaría en El Molinón el sábado que viene, algo que habría que estudiar puesto que el tiempo de preparación del partido para otro técnico es escaso.

-Osasuna rival en la próxima ronda de Copa del Rey. El 31 de octubre Sporting-Osasuna y el 28 de noviembre Osasuna-Sporting si las televisiones no cambian su fecha.

SPORTING: Cuéllar(1); Pedro Orfila(0), Gregory(0), Iván Hernández(0), Canella(1); Barrera(0), Mandi(0); Carmona(0), Trejo(1), David(0); y Bilic(1).

SUSTITUCIONES: Muñiz(1) por Barrera. Sangoy(2) por Gregory y Landeira(sc) por David Rodríguez.

MIRANDÉS: Iván Crespo(2); Iribas(1), Javi Soria(1), Aitor(1), Corral(1), I. Agustín(2), Bernal(2), Rayco(2), Muneta(1), Cases(2) y Díaz de Cerio(2)

 SUSTITUCIONES: Rúper (1) por Bernal, Alain(1) por Díaz de Cerio y Colsa(sc)por Agustín

GOLES: 0-1 Díaz de Cerio, min 21. 1-1 Sangoy, min 73. 2-1 Sangoy, min 84

INCIDENCIAS: Arbitró Vicandi Garrido, del comité Vasco.



El Sporting se clasificó para la siguiente ronda de la Copa del Rey tras vencer al Mirandés con un doblete agónico de Gastón Sangoy. Los rojiblancos volvieron a estrellarse ante un equipo ordenado y con las ideas claras y mostraron todos sus defectos bajo la severa mirada de su público. El triunfo, en principio, salva la cabeza de Manolo Sánchez Murias, que tendrá otra reválida ante el Almería, palabras mayores, el sábado en El Molinón.

Manolo Sánchez Murias, diez días después, volvía a jugarse la cabeza en casa, en un Molinón desangelado con apenas 4.000 espectadores y una lluvia torrencial. Tras su ratificación el lunes, el joven técnico sportinguista tenía en el Mirandés, héroe de la pasada Copa, el rival ideal para tratar de enmendar errores y elevar los ánimos de una plantilla descompuesta.

Los onces iniciales de ambos equipos eran ya una declaración de intenciones. El Sporting, con prácticamente su once de gala, formó con Orfila y Bilic como novedades del partido ante el Barcelona B. El Mirandés por su parte, solamente alineó a un futbolista titular, clara muestra de la importancia que los burgaleses le daban al choque.

En un ambiente frío como el clima, los visitantes comenzaron avasallando. Remate al palo en la primera jugada y un completo control de los tempos del partido. Los suplentes del Mirandés bailaban literalmente a los titulares del Sporting, que continuaban vagando por el húmedo césped gijonés, a la búsqueda de una identidad perdida hace mucho tiempo. En pleno desconcierto y con una defensa almidonada, Díaz de Cerio se plantó solo y cayó en el área, sin consecuencias. El dominio del Mirandés era total y fruto del mismo llegó el primer gol del partido. Rayco, desde la banda derecha centra al corazón del área y el esférico transita con una cadencia casi ralentizada por el área rojiblsnca sin que ningún defensa, en especial Gregory, hagan nada por impedir que Díaz De Cerio remache a la red. Se adelantaban los visitantes y se escuchaban los primeros pitods en El Molinón.

El gol ni envalentonó al Sporting ni amilanó al Mirandés. Los visitantes tuvieron la sentencia en varias aproximaciones consecutivas que sembraron el pánico y retrataron una vez más a la pésima línea defensiva gijonesa, con Orfila, Gregory e Iván como principales estandartes del despropósito. Los de Manolo Murias seguían sin saber dar más de tres pases seguidos y recurrían al balón largo y a la cabeza de Bilic, que se fajaba con la defensa burgalesa, siempre en inferioridad. La ocasión más clara del Sporting nació de una falta botada por el croata que Iván Creapo rechazó en dos tiempos; el balón finalmente le cayó a Trejo que envió el balón muy desviado. Justo antes del descanso fue David Rodríguez quién gano la espalda a la defensa pero no pudo superar al guardameta visitante en la que fue la última oportunidad de una primera parte para olvidar, con un Sporting que cometió los mismos fallos de siempre y unos jugadores aparentemente desdichados sobre el césped, sin ningún tipo de reacción o alternativa ante la situación contraria que estaban sufriendo.

La charla en el vestuario animó a los locales, que saltaron al césped con otros bríos, aunque esa sensación fuera un espejismo que duró unos vagos 5 minutos. En ese tiempo, Bilic, de los pocos que se salvan, tuvo un mano a mano con el guardameta que se anticipó acertadamente. El Mirandés no se acobardaba y seguía favoreciéndose del desconcierto reinante en el centro del campo y la defensa gijonesa, que a duras penas se sacudían el dominio de los jugadores visitantes, que con tres pases bien hilvanados, llegaban con comodidad a los dominios de Cuéllar.

Poco a poco el bajón físico de los menos habituales comenzó a hacerle cuesta arriba el partido al Mirandés, mientras Manolo Murias permutaba jugadores y Muñiz y Sangoy suplían a Barrera y Gregory, muy pitado el francés. Con tres defensas, el Sporting apostaba el todo por el todo y un minuto después los visitantes pudieron sentenciar en una jugada que resume en menos de un minuto todas las carencias defensivas del equipo. Pase a la espalda, control dentro del área, defensa impávido que espera un movimiento de parte del contrario, pase atrás y remate que no es gol por poco. La afición comenzaba a clamar contra todos los responsables del dantesco espectáculo que les había tocado vivir cuando Sangoy, en combinación con Trejo batió a Iván Crespo en su salida y puso las tablas en el marcador.

El tanto espoleó a los locales, que con una dosis de esfuerzo intentaron maniatar a un equipo fundido físicamente pero que se mantenía en pie con orden y criterio defensivo, aguantando el resultado y buscando llegar vivo al final de los 90 minutos. Lo evitó Sangoy, que tras un buen pase de Bilic fusiló la portería visitante y volteó un partido que parecía perdido un cuarto de hora antes. El gol no atenúo el ambiente enrarecido en El Molinón, con la afición de uñas contra el Consejo y los jugadores, como si la clasificación para la siguiente ronda no fuera con ellos. El Mirandés se arovechó de la coyuntura y de la eterna bisoñez defensiva rojiblanca y en un balón bombeado Cuéllar salió hasta casi fuera del área en una cción que por poco cuesta el empate y que el públicó increpó. Poco después el guardameta rojiblanco salvó el empate sobre la bocina y se llevó el dedo índice al oído en un claro desafío a la grada que resume perfectamente el estado de ánimo de todos los integrantes de este barco que hoy llegó a puerto en condiciones muy adversas, pero en el que visto lo visto, dudo que todos remen en la misma dirección.

Se consiguió la clasificación, que era lo que se buscaba, pero para nada la posición de Manolo Murias sale reforzada, quizá todo lo contrario. El equipo volvió a naufragar en todos los aspectos del juego ante un rival que se tomó la Copa como un pasatiempo y retrató en innumerables ocasiones a un equipo roto por dentro y por fuera. Si la directiva fuera consecuente, Manolo seguiría hasta la visita del Almería, que no es el Mirandés y que lucha por un objetivo muy lejano al que ahora mismo el Sporting debe plantearse.

¿Mereció pasar de ronda el Sporting? ¿Entendéis el gesto de Cuéllar? ¿Debe seguir Manolo Murias?

Sergio Pinto
 @dikembe