20 feb 2015 . Actualizado a las 19:06 h.
El fútbol es uno de los paradigmas que demuestran que las cosas se consiguen a través del trabajo, pero sobre todo de la paciencia. En Segunda División son muchos los equipos cuyas limitaciones hacen crecer la labor de entrenador y jugadores a pasos agigantados. Uno de esos conjuntos es el Mirandés, que llega a Gijón después de una fase de escalada, sin presión y conscientes de que en este punto de la temporada pueden permitirse, entre comillas, el lujo de disfrutar.
Hay que recordar que la plantilla burgalesa fue construida a contrarreloj después del descenso administrativo del Murcia, y tardaron varias semanas en adquirir el ritmo de competición. Juventud y experiencia a partes iguales, y un grupo cohesionado donde el esfuerzo no se negocia. Y por otro lado la calma. Esa calma que aporta desde el banquillo un hombre al que le gustan los retos. No es otro que Carlos Terrazas. Ya obró el milagro en Guadalajara, y en Miranda se ha encargado de despejar dudas a base de victorias, de alegrías y de humildad. A él se unen, ya desde el verde, jugadores curtidos en mil batallas, acostumbrados a bajar al barro como son César Caneda o Urko Vera, y también gente que ha tenido la oportunidad de volver a sentirse futbolista, como es el caso de Jordi Pablo. Currantes de este juego que saben de lo que son capaces y de lo que no. La intención de Terrazas ha sido desde el primer momento la de ir paso a paso, cumpliendo con lo marcado por una campaña que necesitaba una fase de adaptación, otra de crecimiento, y si los resultados lo permitían, otra de calma. De disfrutar. Y vaya si lo han permitido.
Tras el empate ante el Tenerife en Anduva, quedó la sensación de que el Mirandés es un conjunto con una gran capacidad de reacción, pero no solo eso, sino que a lo largo de todo el año ha demostrado tener un estilo de juego muy definido y saber jugar sus armas. Con mejor o peor suerte. Eso sí, viaja a tierras gijonesas sin nada que perder y con un bloque de ideas claras y de definición sencilla: equipo guerrero.
Para el choque ante el Sporting, Terrazas tiene pocas dudas. Su once titular y su esquema son bastante claros y salvo bajas de última hora será muy parecido el de pasadas jornadas:
Razak: portero titular de la selección ghanesa. Típico portero africano que funciona por rachas y tiene un toque de locura. Comete errores de bulto pero es muy ágil bajo palos y muy rápido a la hora de achicar espacios. Aceptable dominio de los pies pero flojo en las salidas, donde tiende a dudar. Tiene plena confianza de Terrazas.
Aitor: lateral muy versátil que conoce a la perfección las preferencias de su técnico. Muy peligroso cuando aparece en ataque y es uno de los factores clave para que el equipo juegue por fuera. Debe medir mejor ante extremos rápidos, e incluso a veces es excesivamente vertical. Entre tanto, se puede decir que es un defensa fiable. Cumplidor.
Caneda: el mejor de la defensa. Suple su falta de velocidad aportando seguridad por arriba y experiencia en el momento de dominar los tiempos. Da salida en largo al equipo y en corto se complica poco aunque sufre cuando tiene que salir a banda. Gran golpeo de pelota y muy inteligente a la hora de posicionarse, tanto en marca fina como con la pelota en juego.
Ortiz: bastante menos seguro que Caneda, aunque es más veloz que este. Eso sí, esa rapidez se suele tornar en precipitación y necesita mucha ayuda de las coberturas. Con la pelota es cierto que se complica poco, pero es un central limitado. Es la zona incluso más débil del equipo a pesar de que por arriba domine bien el juego.
Kijera: lateral bastante parecido a Aitor. Con llegada y fuerte en el uno para uno. Es expeditivo y se complica poco. Quizás sea un poco más defensivo, pero no por eso parece menos en transición ofensiva. Bien es verdad que no es tan efectivo en los centros y su golpeo de balón no es el mejor. De los jugadores más viscerales del equipo.
Ruper: es el ancla. Mediocentro puro y juega como tal. Roba y construye en pocos toques. No se suele soltar, abarca campo y toma casi siempre las decisiones correctas. Es un futbolista clave, pero necesita apoyos cerca para dominar la circulación con fluidez. Puede incluso incrustarse entre los centrales en el repliegue.
Carnicer: mucho más dinámico. Cae a banda, aparece por la mediapunta, llega desde segunda línea y ayuda cuando es necesario. Le falta consolidar algunos conceptos tácticos pero se esta destapando como buen jugador. Se ha ido acoplando poco a poco al esquema hasta convertirse en un jugador de ida y vuelta, con mucha capacidad de sacrificio.
Igor Martímez: acostumbrado a jugar en banda, le ha costado un poco acoplarse a la zona de mediapunta, ya que no es posición totalmente ofensiva. Debe sacrificarse a la hora de defender y con el paso de los partidos ha ido ganando en posicionamiento. Es rápido, vertical y polivalente, pero quizás algo irregular.
Jordi Pablo: apuntaba alto y las lesiones no le respetaron, En el Mirandés ha encontrado su lugar. Técnico, con visión de juego y buen regate. Puede moverse por todo el frente de ataque y baja a la hora de achicar para ayudar al lateral. Trabaja bien en la presión y tiene fondo para acompañar los contraataques. Si está bien de forma es un jugador muy peligroso.
Álex García: otro de los descubrimientos. Más vertical que Jordi Pablo y quizás menos pausado. Se sacrifica también menos, de ahí que la zona izquierda sufra. Con la pelota en los pies es muy fiable y se asocia bien pero debe ser menos individualista. Le faltan todavía partidos para llegar a su mejor nivel, pero poco a poco va apareciendo.
Urko Vera: finalizador puro. Gran juego por alto y dominio del cuerpo. Se pierde fuera del área pero dentro de ella es un peligro constante. Los continuos cambios de equipo le han perjudicado pero parece que en Miranda ha vuelto a ser ese goleador que brilló en Segunda B. Necesita pocos toques y poco espacio para finalizar y tiene una gran capacidad para dar salida al equipo.
Como decimos, el estilo de juego está más que definido. Con dos premisas claras. La consistencia en el medio y el juego directo, De ahí que el esquema planteado sea un 4-1-4-1, donde siempre uno de los volante baja a ayudar al pivote en fase defensiva. Los balones largos de Caneda a Urko Vera es uno de los factores a tener en cuenta, al igual que las jugadas a balón parado. Es un conjunto muy fuerte en los choques individuales y con variantes como las llegadas de Aitor por el lado derecho. Apuestan por las segundas jugadas y por una defensa mixta en las pelotas paradas. Su mayor debilidad es la zona izquierda de la defensa, además de no ser un equipo excesivamente técnico.
De nuevo rival que puede ser trampa para un Sporting que debe tomarse el partido lo suficientemente en serio. Poco que ganar y mucho que perder tiene el Mirandés, que llega al Molinón desahogado y con ganas de conseguir la machada.
@EmilioOrdiz

