12 mar 2015 . Actualizado a las 21:24 h.
-Así lo asegura el diario ElComercio en sus páginas del periódico gijonés. El director general Alfredo García Amado habría llegado a un acuerdo con Javier Fernández, hijo del máximo accionista, para rescindir su contrato en la entidad y dejar paso a otro responsable en un nuevo modelo de gestión.
El acuerdo habría sido amistoso, ya que Amado habría renunciado a su cláusula de blindaje, por la que debería ser indemnizado con una cantidad monetaria especial si era el Real Sporting quien rompía su contrato de alta dirección. Sin embargo, tal como dijo en alguna reunión del consejo de administración en la que se había puesto en duda su trabajo, y puso el cargo a disposición de la familia Fernández bajo un despido corriente en el que se tendrá en cuenta su antigüedad en la empresa, 18 años, así como algún otro parámetro como su condición de indefinido y cargo directivo. El pago posiblemente se realice también de forma que no suponga un gasto relevante a corto plazo para las arcas del club.
Quedaría en el aire la duda de la fecha de su salida, además de quién podría sustituirle. García Amado está gestionando diversas operaciones, desde vías de financiación hasta la representación en la LFP del club dentro del conflicto de las televisiones, donde el Sporting tiene importantes intereses; pasando por la renovación de contratos de hombres como Juan Muñiz o Sergio Álvarez que ya ha comenzado. Por lo que sería normal que sea la persona que finalice dichas tareas, así como saque adelante la junta de accionistas pendiente, dado que se trata de un cargo muy concreto al que su sustituto posiblemente tarde un tiempo en adaptarse.
Dentro del propio club habría dos candidatos para esa función. Fernando Villar, quien posiblemente mejor conozca los números de la SAD al ser el responsable del departamento financiero, sólo por debajo de Amado. Mientras también se especula con que Javier Fernández asuma la presidencia, teniendo en cuenta la posible salida de Antonio Veiga, pero en este caso como presidente ejecutivo y no institucional. Dejando fuera del organigrama el puesto de director general y contando con la ayuda de su abogado de confianza Ramón de Santiago. El hecho de que el proceso de venta siga en pie dificulta que algún candidato al cargo y con buen currículum en el sector del fútbol se atreva a afrontar los diversos problemas rojiblancos, más aún a sabiendas de que su cláusula de salida sería mínima, con el fin de para facilitar que un eventual inversor no viese en ello un problema a la hora de desembarcar con su personal de confianza.
Tampoco sería extraño que el propio Fernando Villar y otros puestos de la SAD sigan los pasos de Alfredo García Amado, al ser cargos de confianza. Dependerá de la opinión que la familia Fernández tenga sobre sus servicios y el nivel de remodelación que quieran acometer.