28 feb 2016 . Actualizado a las 18:00 h.
Derrota dura la sufrida por el Sporting en casa ante el Espanyol después de empezar ganando con gol de Carlos Castro. La reacción de los pericos se unió a la fragilidad defensiva local y el cuadro de Abelardo no pudo controlar la remontada. Cuando parecía que el equipo podía ver algo de luz con el 2-3, una desafortunada acción de Luis Hernández terminó por lapidar las opciones rojiblancas. Derrota dura e inesperada viendo la dinámica que había cogido el grupo, más si tenemos en cuenta que se ha producido ante un rival directo.
Sporting: Cuéllar (1), Vranjes (1), Meré (1), Luis Hernández (1), Isma (1), Rachid (0), Mascarell (0), Carmona (0), Jony (1), Sanabria (1), Carlos Castro (3). También jugaron: Halilovic (1), Cases (s.c) y Lora (s.c)
LO MEJOR:
Carlos Castro: a día de hoy es el gol del Sporting. Está en racha y la verdadera pena es que el equipo no lo derive en victorias. Está rápido, listo, bien físicamente. Recuerda al de la temporada pasada que acabó siendo convocado por la sub-21 tras despuntar en el partido frente al Zaragoza. Le ha ganado el sitio a Halilovic.
Reacción: dentro de lo que cabe y con todos los errores cometidos, el equipo se intentó sobreponer al 1-3. De manera nula, eso sí, pero la idea siempre fue la de remontar y aunque no saliera, en términos generales al Sporting se le vio actitud, que es el primer paso para conseguir los éxitos.
LO PEOR:
Mal defensivamente: cuando este equipo no acierta a defender, sufre y suele perder. Como así ocurrió. Líneas separadas, espacios a la espalda de los centrocampistas y dudas en los cuatro de atrás. No fueron errores clamorosos, salvo en el gol del empate, donde nadie es capaz de parar a Burgui. Pasividad puede ser la palabra.
Doble pivote roto: sin Sergio Rachid se pierde, y con Mascarell y el argelino juntos el que pierde es el equipo en equilibrio y en saber estar. Los dos miraron mucho hacia delante y muy poco hacia atrás, y lo que había sido un ajuste perfecto de Abelardo se acabó convirtiendo, sin el avilesino, en un despropósito.
Derrota ante un rival directo: el Espanyol llegaba a Gijón con las mismas necesidad que el Sporting y eso se notó. Puso todo para ganar y deja a los asturianos tocados; el margen de error es cada vez más pequeño y ahora el Sporting viajará a Granada con el agua al cuello.
@EmilioOrdiz

