El Sporting de los Guajes o cómo morir de éxito

Alejandro Vigil Morán

SPORTING 1905

Todo en esta vida tiene remedio, menos la muerte. Pero estaremos de acuerdo en que hay formas, y formas, de morir. El Sporting de Abelardo, popularmente denominado como el de los guajes, personifica la dignidad. Su crimen: obrar dos milagros de forma consecutiva desafiando a la lógica y a la metafísica. La ascensión a los cielos y la consagración en el Jardín de Edén.

Mareo, otra vez, resucitó una institución ahondada en las penas. De ahí nació una generación de jugadores, con alma guerrera, que se visten por los pies. Cuando el diablo, en forma de desaparición volvía a amenazar de forma incesante, aparecieron ellos, esos mismos desacreditados y apartados por algún que otro gurú.
Niños que jugaban a ser hombres pero que competían como bestias. De septiembre a junio a golpe de récord. La victoria de Mareo contra la batalla de la realidad, la esencia de Gijón, ante la desesperación del cementerio de elefantes. Dos años que convalidan un máster de vida.

Pero la vida es tan puta, y tan mezquina, que ni el triunfo más épico te garantiza la supervivencia. No hay mejor apuesta que la más cara. La humildad se puede bañar en gestas pero al final seguirá siendo pobre. Dos años después de salvarme la vida, te quiero pero lejos.
De esa generación de héroes quedará su gesta y la foto. Ni siquiera un gracias o un hasta pronto. Mareo seguirá siendo la apuesta siempre, pero siempre en caso de necesidad. Cuando estemos en la UVI y ya no queden más camas en el hospital volveremos a mirar abajo para mirar arriba. No hemos llegado a junio pero no pasa día sin una despedida. De os necesito todos valen al no vale ninguno.

La victoria ante el Villareal fue la última gesta de una generación que se queda sin despedida. Quizá, sin saberlo, ganaron pero salieron perdiendo. Su última bala fue en corto y al pie. Dos años después de la plantilla que salvó al club sólo quedara eso, la foto. Ellos se van del edén pero Caín seguirá ahí, ya nadie sabe si de por vida.

@andresmpuente